ONDA CHICHA pone en marcha su primera edición rumbo al CHICHAFEST y Fogar Festivais se suma como medio colaborador

ONDA CHICHA es un proyecto nacido en Santiago de Compostela de la mano de Chichalovers, con un objetivo muy claro: apoyar y dar visibilidad real a las bandas y artistas emergentes de nuestra tierra. Una iniciativa que entiende la música como un camino que hay que acompañar desde los primeros pasos, creando oportunidades concretas para que el talento local pueda crecer, sonar y llegar al público. El concurso se desarrolla a través de distintas convocatorias mensuales, abiertas desde el pasado mes de octubre hasta abril, en las que los proyectos participantes presentan su música y compiten por convertirse en la propuesta destacada de cada mes. Cada una de estas bandas seleccionadas ha ido recibiendo entrevistas, difusión en medios de radio y prensa digital y un impulso fundamental para seguir avanzando, además de asegurarse un puesto entre las posibles finalistas de esta edición. Será en el mes de mayo cuando se elijan las bandas que llegarán a la gran final, con el premio de subirse al ...

La M.O.D.A. en estado de gracia: SOLD OUT y bolazo en la Capitol

La Maravillosa Orquesta del Alcohol regresó a las carreteras y lo hizo como mejor sabe: con una Sala Capitol de Santiago de Compostela abarrotada en un jueves frío y lluvioso de enero, y la sensación compartida de que los dos años de parón no han hecho mella, sino todo lo contrario. Afuera, la ciudad hacía honor a su fama; dentro, SOLD OUT y calor humano. El arranque de la gira de presentación de "San Felices" (2025) en Galicia se saldó además con doble lleno, primero en Santiago y al día siguiente en A Coruña, confirmando que el vínculo entre la banda burgalesa y su público sigue intacto.


El concierto se abrió, como no podía ser de otra manera, con “San Felices”, una declaración de intenciones que habla de regreso, hogar y reconstrucción. Desde ese primer acorde quedó claro que el nuevo disco no llega para desplazar nada, sino para integrarse con naturalidad en un repertorio ya convertido en cancionero emocional colectivo. “Letra Helvética” y “Alsa pa Madrid” marcaron el pulso inicial, combinando mirada crítica y relato generacional, con referencias reconocibles a la marcha, los trayectos de ida y vuelta y la identidad en tránsito.



A medida que avanzaba el set, la Sala Capitol era ya un hervidero completamente entregado a La M.O.D.A. “La inmensidad”, “Una canción para no decir te quiero” y “Mil demonios” encontraron su sitio en un directo que alternó intensidad y pausa con total naturalidad, mientras “La vieja banda” volvió a sonar como un autorretrato honesto y vigente, capaz de resumir una forma de estar en el mundo y en la música.



Uno de los momentos más cuidados del concierto llegó con “La vida en rosa”, uno de los temas más representativos de "San Felices". Lejos de la nostalgia, la canción adquirió en directo un tono casi cinematográfico, interpretada bajo una iluminación rosada que envolvió por completo la sala y reforzó ese mensaje de resistencia luminosa frente a la incertidumbre que atraviesa el nuevo trabajo.

El ecuador del concierto mantuvo la intensidad con “Los tiempos que vivimos” y una “No te necesito para ser feliz” coreada de principio a fin, antes de dar paso a “La molinera” y “Catedrales”, convertida ya en un himno transversal que volvió a provocar uno de los grandes picos emocionales de la noche. “PRMVR”, “Vasos vacíos” y “Desde Marte” sostuvieron el ritmo sin concesiones, demostrando la solidez de un directo perfectamente engrasado.



Especial mención mereció “Subiendo como El Chava Jiménez”, otro de los temas de "San Felices", que la banda quiso dedicar explícitamente a su paisano más ilustre. La referencia a José María “El Chava” Jiménez, figura mítica del ciclismo español, conectó la épica deportiva con el imaginario habitual de La M.O.D.A.: esfuerzo, caída, orgullo de origen y superación desde lo cotidiano.



El tramo final fue un ejercicio de comunión absoluta con el público. “Píntalo todo de negro” y “Si bailas bailo” terminaron de convertir la sala en una fiesta colectiva, con Alvar de Pablo bajando del escenario para tocar el saxo entre el público, rompiendo definitivamente cualquier barrera entre banda y asistentes. El cierre con “Hay un fuego”, “Nómadas”, “Miraflores”, “1932”, “Héroes del sábado” y “Mañana voy a Burgos” sonó a despedida, pero también a reafirmación.



El apartado visual acompañó con sobriedad y personalidad: al fondo del escenario, unas enormes letras de hierro con el nombre del grupo presidían el concierto, mientras todos los componentes lucían las clásicas camisetas blancas de algodón de tirantes, una seña de identidad ya inseparable de la estética de la banda.

Más allá del repertorio, el concierto sirvió también para presentar una nueva configuración sobre el escenario. De manera provisional, Josune Arakistain (Süne) se incorporó a los directos con su trikitixa, sustituyendo a Jose Ángel “Joselito Maravillas”, convirtiéndose así en la segunda mujer en formar parte de la banda tras la incorporación, en junio y ya de forma definitiva, de Marina López, ocupando teclados, bajo, guitarra y voces en sustitución de Jacobo Naya.

El septeto se completó con David Ruiz a las voces, Nacho Mur a la guitarra, Caleb Melguizo a la percusión, Alvar de Pablo a los vientos y Jorge Juan Mariscal al bajo, en una formación compacta y cohesionada.



La parada compostelana fue solo el inicio: el fin de semana, la gira continuaría en A Coruña, en una Sala Pelícano también con todo vendido. La M.O.D.A. ha vuelto a la carretera sin necesidad de mirar atrás, reafirmándose en el presente. Dos años después, las canciones siguen ahí. Y el público, también.