St. Paul & The Broken Bones aterrizan en Vigo para su debut gallego en Underfest Xacobeo

El Underfest Xacobeo sigue dando forma a su novena edición y lo hace sumando un nombre de peso internacional a su cartel. Tras el arranque de la programación con el concierto de Jeff Tweedy en A Coruña y la esperada visita de JET este verano en Santiago, el festival confirma ahora una de sus apuestas más potentes para Vigo: St. Paul & The Broken Bones. La banda estadounidense actuará el próximo 15 de noviembre en el Teatro Afundación, en lo que supondrá su primera vez en Galicia. Una cita especialmente atractiva para quienes buscan directos intensos y cargados de emoción, ya que el grupo se ha ganado una reputación impecable sobre los escenarios gracias a su energía y una puesta en escena magnética. Formados en Alabama en 2011 y liderados por la imponente voz de Paul Janeway, el grupo ha sabido construir una identidad propia dentro del soul contemporáneo. Su sonido bebe directamente de los grandes clásicos del género, evocando inevitablemente a figuras como Otis Redding, Sam Cooke ...

Licor café, cecina y punk fandango: Catalina Grande Piñón Pequeño conquista Vigo

La Fábrica de Chocolate Club vivió el pasado 7 de marzo una de esas noches difíciles de explicar si no estuviste allí. Catalina Grande Piñón Pequeño convirtió la sala viguesa en un auténtico templo del punk fandango, mezclando humor, caos y guitarras afiladas en un directo tan imprevisible como explosivo.



El 7 de marzo La Fábrica de Chocolate Club cambió de acento. Por unas horas dejó de ser viguesa para convertirse en una pequeña sucursal leonesa con olor a cecina, licor café y gasolina de punk fandango. La culpa, claro, fue de Catalina Grande Piñón Pequeño, ese trío imposible que convierte cada concierto en una mezcla entre verbena, misa satírica y arranque de motor gripado.

A la banda ya la habíamos visto en más de una ocasión en festivales como A Candeloria o incluso en el Resurrection Fest, pero todavía teníamos pendiente verlos en sala. Y si algo quedó claro esa noche es que Catalina en las distancias cortas es todavía más peligrosa.



Sin teloneros y con el escenario para ellos solos, la noche prometía ser larga. Sobre el escenario aparecieron David Verderón, Richard Majo y Adrián Cavero con esa mezcla de descaro, humor y energía que ya es su marca registrada. Verderón, que además celebraba su 40 cumpleaños, salió enfundado en su ya mítico traje dorado, ese que inevitablemente acaba desapareciendo poco a poco a medida que avanza el concierto.

El repertorio fue un recorrido por buena parte de su discografía, combinando temas más recientes como “Quattro Stagioni” o “Perros con Jersey” con clásicos que el público esperaba con ganas como “Opel Kadett 1.8”, “Choco Jungly” o “Véndeme el Kia”. Y cada una de ellas fue recibida con pogos, risas y un público completamente entregado desde las primeras filas.



Pero intentar explicar un concierto de Catalina Grande Piñón Pequeño únicamente a través del setlist es quedarse corto. Lo que pasa sobre el escenario va bastante más allá de tocar canciones. Verderón no solo canta: provoca, improvisa y convierte los interludios entre temas en pequeños momentos de surrealismo.

Durante la noche hubo tiempo para todo: beber licor café de un vaso de expansión de un Opel Kadett, subir a gente del público al escenario con gorros durante “Gorro de piscina negro”, desplegar el ya mítico cartel de los helados o repartir postres traídos directamente de su pueblo. Incluso hubo un momento de santificación del punk fandango con cecina de untar mientras el micrófono terminaba envuelto como una momia gracias a la ayuda de Adrián Cavero.



A alguien que no conozca a la banda podría parecerle que tanto espectáculo intenta tapar la música. Nada más lejos de la realidad. Catalina Grande Piñón Pequeño es una banda tremendamente sólida sobre el escenario.

Richard Majo consigue que su guitarra suene con la contundencia de un bajo en temas como “Lorenzo Lamas” gracias a una pedalera que desde la primera fila se puede observar perfectamente, para apenas unas canciones después cambiar de registro y sonar mucho más melódico en “Pudrirme en la ITV”.

Mientras tanto, Adrián Cavero sostiene todo con una batería precisa y contundente, esa mezcla perfecta entre seguridad y agresividad que mantiene el concierto siempre en marcha.



El resultado es un directo que funciona como un Opel Kadett bien cuidado: puede parecer caótico por fuera, pero por dentro todo está perfectamente engrasado para que el motor no deje de rugir.

Lo que sí tenemos claro es que quienes estuvimos esa noche en La Fábrica de Chocolate tardaremos bastante en olvidar lo vivido. Catalina Grande Piñón Pequeño volvió a demostrar que su directo es uno de los más divertidos, imprevisibles y salvajes del panorama nacional.

Y desde Fogar dos Festivais solo podemos esperar una cosa: que vuelvan pronto. Porque si algo quedó claro esa noche es que el punk fandango sigue muy vivo.

Os dejamos con la galería de fotos del concierto: