Enol convierte la Sala Inn en un refugio emocional entre luces de atardecer

Con el cambio de hora, los conciertos en la Sala Inn tienen una luz especial al empezar, mientras se pone el sol en la ciudad herculina y mirando hacia el puerto el cielo tiene una paleta de colores que oscilan entre el azul, el naranja y el violeta. Y no se puede imaginar mejor escenario para un concierto de un artista como Enol; sensible, honesto, romántico y emocional, a la par que enérgico. Esas mismas palabras podrían usarse para describir lo que fue su concierto en esa sala el 18 de abril. El asturiano pasaba esta vez por A Coruña para presentar su último trabajo, "TUTTO PASA", estrenado el pasado Octubre. Esta era su segunda parada gallega de la gira, pues el día anterior había estado en Vigo, pero eso no impidió que la Inn se llenase con rapidez, y unos minutos antes de las 21:00h, el público estaba preparado para recibir al cantante. ENOL hizo acto de presencia sobre el escenario acompañado de su banda unos diez minutos pasadas las nueve de la noche, abriendo el conc...

Sarria en Vigo: rock desnudo, literal y emocional

La noche del viernes en La Fábrica de Chocolate Club no fue un simple concierto. Fue una entrega sin reservas, una declaración honesta y emocional firmada por Nacho Sarria, artista malagueño que pisa fuerte en el circuito independiente con un repertorio de canciones directas, profundas y sin artificios.


El ambiente cálido se palpaba desde el primer momento. Sarria recibió personalmente a los primeros asistentes en la entrada de la sala, saludando con cercanía, firmando y agradeciendo el apoyo. Tras el concierto, volvió a compartir tiempo con su público en el puesto de merchandising, donde la reedición en vinilo de su primer álbum fue protagonista absoluta y voló en apenas minutos. 

Sobre el escenario, Sarria no estuvo solo. Lo acompañó una banda solvente y cómplice, fundamental para el resultado final. Especialmente destacable fue la labor de: 


Alfón López, bajista con una gran presencia escénica y, además, clave en las voces coristas, aportando armonías ricas y bien equilibradas que sumaron profundidad emocional a muchos de los temas. 



Rober García, preciso y expresivo desde la batería, marcando el pulso del repertorio sin imponerse. Eduardo Díaz-Miguel Martínez, en los teclados, aportando capas melódicas y ambientes, pese al contratiempo técnico que impidió interpretar "Rosas negras". 



Y Alejandro Hidalgo, que deslumbró como guitarrista solista, robando muchas miradas con su Gibson Les Paul negra —cedida para esta minigira gallega— y una pedalera analógica artesanal que huye de las digitalizaciones comunes, en busca de un sonido más puro, dinámico y arriesgado, donde cualquier fallo podría arruinar un concierto. No fue el caso: su ejecución fue brillante y emocional. 


El repertorio cubrió todos los matices del universo Sarria, con temas como: "El cálido paso del tiempo", "Mi amor no se vende", "Química inestable" donde disfrutamos del funk rock o "El Mundo es Cruel" que nos recuerda al pop español de finales de los 70 con un tempo pausado aderezado con teclados. "El Camino" y "Gitana" nos llevaron al primer larga duración del artista, con un sonido más crudo y mas psicodélicos que nos encantó, para llegar a los momentos culminantes con “Flor” todo un himno de la banda, donde el propio Nacho se quitó la camiseta y cantó a pecho descubierto, tanto en lo físico como en lo emocional. Un gesto de entrega absoluta que encajó con la sinceridad de sus letras y la conexión evidente con el público. 

La noche terminó con una versión de “Purple Rain”, que presentó con un nudo en la garganta: “La canción favorita de mi madre”. Fue un cierre emocional, sin fuegos artificiales, pero con una autenticidad que caló hondo. Siete minutos de pura magia de regalo para todos los presentes y que no estavan previstos en el set inicial. 



Mención especial merece también la nutrida representación de la productora gallega Esmerarte Industrias Creativas, presente en la sala, respaldando con visibilidad y cercanía un proyecto que, concierto a concierto, sigue ganando fuerza, respeto y público. 

En Vigo, Nacho Sarria, gracias al apoyo de la iniciativa Girando por Salas, ofreció mucho más que un concierto: ofreció verdad, piel, alma y canciones. Y lo hizo arropado por una banda en estado de gracia, ante un público atento y agradecido. A veces no se necesita nada más.

Os dejamos con la galería de fotos del concierto: