El pasado 28 de marzo, la Sala Room se convirtió en el punto de partida de la nueva gira de Lero, una primera parada muy especial dentro del circuito de Girando Por Salas. Lo que se vivió allí fue mucho más que un concierto: fue el estreno de un universo musical que mezcla ternura, nostalgia y una forma muy particular de contar historias. Lero (Felipe), originario de Monterrubio de la Serena, un pequeño pueblo de apenas 2.000 habitantes al sur de Badajoz, ha ido construyendo su proyecto lejos de grandes escenas o tendencias dominantes. Sin un gran aparato detrás, pero con el apoyo incondicional de su grupo de amigos, el artista ha levantado un sonido propio que se mueve entre el pop, el indie y los matices urbanos. Sus canciones lo que él mismo podría llamar “feliztristes” abrazan al oyente mientras dejan un poso melancólico que conecta con toda una generación. Antes incluso de que comenzara el concierto, Lero ya mostraba esa cercanía que define su propuesta. En los momentos previos al...
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