Lero inaugura su gira en Ferrol con una noche íntima y llena de poesía

El pasado 28 de marzo, la Sala Room se convirtió en el punto de partida de la nueva gira de Lero, una primera parada muy especial dentro del circuito de Girando Por Salas. Lo que se vivió allí fue mucho más que un concierto: fue el estreno de un universo musical que mezcla ternura, nostalgia y una forma muy particular de contar historias.


Lero (Felipe), originario de Monterrubio de la Serena, un pequeño pueblo de apenas 2.000 habitantes al sur de Badajoz, ha ido construyendo su proyecto lejos de grandes escenas o tendencias dominantes. Sin un gran aparato detrás, pero con el apoyo incondicional de su grupo de amigos, el artista ha levantado un sonido propio que se mueve entre el pop, el indie y los matices urbanos. Sus canciones lo que él mismo podría llamar “feliztristes” abrazan al oyente mientras dejan un poso melancólico que conecta con toda una generación.



Antes incluso de que comenzara el concierto, Lero ya mostraba esa cercanía que define su propuesta. En los momentos previos al arranque, el artista compartió tiempo con algunos asistentes, se fotografió con ellos y conversó con naturalidad, rompiendo la distancia habitual entre escenario y público.

Una vez sobre las tablas, la velada tomó un rumbo especialmente original. A lo largo del concierto, el músico fue guiando el repertorio con la ayuda de un libro, utilizando pequeñas narraciones para introducir cada canción. 



La noche arrancó con “El rey de la montaña”, una carta de presentación perfecta para el universo del nuevo disco. Entre cuento y cuento, las canciones aparecían como capítulos de una misma historia, mezclando algo tan sencillo como una narración íntima con momentos de auténtica poesía. Temas como “Caparica”, “Lunes al sol” y “Como gatos”, son canciones que definieron el tono emocional del directo, ese equilibrio entre nostalgia y esperanza que atraviesa toda su propuesta artística. 



El viaje continuó con “Volverá” y “Si hablaba de ti”, dos momentos especialmente íntimos en los que la conexión con el público se hizo todavía más evidente. El concierto siguió creciendo con “Mississippi” y “Casa torcida”, historias de desamor imperfecto, de relaciones que intentan sostenerse aunque parezcan demasiado grandes para quienes las viven. Más adelante, “Mañana” aportó un momento de calma antes de que la noche encarara su recta final con “Suite francesa”, cerrando el repertorio principal.



El público formado tanto por jóvenes como por asistentes de mayor edad se dejó llevar por esa atmósfera cercana y emocional que fue creciendo a medida que avanzaba la noche. La sensación general era la de estar presenciando algo más que un simple directo, una experiencia compartida donde las canciones hablaban de crecer, de la ilusión que se pierde por el camino y de los intentos por sostener relaciones que a veces parecen demasiado grandes para quienes las viven.



Pero el momento más revelador llegó tras el supuesto final del concierto, la sala comenzó a corear al unísono “¡otra, otra!”, en una petición insistente que reflejaba el entusiasmo general de la noche. La respuesta no se hizo esperar. Ante la insistencia del público, Lero y su banda regresaron para repetir “Caparica”, una de las canciones más celebradas del repertorio, que terminó de convertir la velada en un cierre colectivo y emocionante.

La noche en Ferrol terminó con la sensación de haber asistido a un comienzo prometedor. Un estreno íntimo, cercano y lleno de emoción que marca el inicio de una gira que, si mantiene esta energía, promete dejar más de una velada mágica en su camino.

La primera montaña ya ha sido conquistada.




Redacción: Noé Vázquez Álvarez