Enol convierte la Sala Inn en un refugio emocional entre luces de atardecer

Con el cambio de hora, los conciertos en la Sala Inn tienen una luz especial al empezar, mientras se pone el sol en la ciudad herculina y mirando hacia el puerto el cielo tiene una paleta de colores que oscilan entre el azul, el naranja y el violeta. Y no se puede imaginar mejor escenario para un concierto de un artista como Enol; sensible, honesto, romántico y emocional, a la par que enérgico. Esas mismas palabras podrían usarse para describir lo que fue su concierto en esa sala el 18 de abril. El asturiano pasaba esta vez por A Coruña para presentar su último trabajo, "TUTTO PASA", estrenado el pasado Octubre. Esta era su segunda parada gallega de la gira, pues el día anterior había estado en Vigo, pero eso no impidió que la Inn se llenase con rapidez, y unos minutos antes de las 21:00h, el público estaba preparado para recibir al cantante. ENOL hizo acto de presencia sobre el escenario acompañado de su banda unos diez minutos pasadas las nueve de la noche, abriendo el conc...

Alanis Morissette conquista A Coruña con una noche de pura autenticidad

El Coliseum de A Coruña vivió este miércoles una noche para el recuerdo. Alanis Morissette reunió a casi 7.000 personas dispuestas a dejarse llevar por la nostalgia y la fuerza de unas canciones que siguen tan vivas como hace tres décadas.

La velada arrancó con la gallega Yoly Saa como telonera. Visiblemente nerviosa y emocionada, la artista aprovechó la oportunidad para rendir homenaje a una de sus grandes referentes y presentar temas de su último álbum, donde aborda sin filtros la ansiedad y habla a esa niña de 15 años que un día fue, cuando no contaba con toda la información ni el apoyo necesarios.

En su repertorio sonaron canciones como "5-HT", "El apagón" o "TIRANO", con las que conquistó al público desde la sinceridad y la cercanía. Pese a las ganas, no pudo interpretar el último tema previsto al quedarse sin tiempo, algo que confesó con una sonrisa cómplice.

Lino Escurís

Antes de salir al escenario, Alanis proyectó un breve vídeo a modo de mini documental, repasando los momentos clave de su carrera y calentando el ambiente para un viaje emocional que arrancó con "Hand in My Pocket". Vestida con un pantalón rosa largo y una camiseta blanca —el único look que llevó durante todo el concierto, sin cambios ni artificios—, Alanis demostró que no necesita fuegos ni efectos especiales para brillar: le bastaron su voz intacta, una banda sobria y las imágenes que acompañaron cada canción.

Desde el primer minuto se movió como un león enjaulado, recorriendo de lado a lado el escenario sin parar, un gesto que mantuvo durante buena parte del show y que transmitía toda la urgencia y energía que define su música.

Tras "Right Through You" y "Reasons I Drink", llegó uno de los momentos más destacados con "Hands Clean", cuando se colgó una guitarra eléctrica decorada con purpurina dorada que añadió aún más personalidad a la interpretación.

Lino Escurís

Alanis alternó clásicos infalibles con fragmentos menos habituales, como "A Man" o "Can't Not", regalando detalles inesperados a sus seguidores más fieles. Con "Head Over Feet" y "You Learn", el Coliseum se transformó en un gigantesco karaoke, con el público cantando cada verso entregado.

"Smiling" marcó uno de los grandes clímax de la noche: la terminó girando como una peonza y acabó de rodillas sobre el escenario, recibiendo una ovación atronadora.

El bloque acústico, con "Rest", "Mary Jane" y "Your House", llevó el ambiente a un terreno más íntimo. Especialmente emocionantes fueron las dos últimas interpretadas bajo la imagen de una gran luna proyectada, creando una atmósfera casi mágica.

Lino Escurís

El tramo final reactivó toda la euforia colectiva: "Ironic" sonó como un himno eterno, "All I Really Want" desató la fiesta y "You Oughta Know" sacó toda la rabia liberadora que la convirtió en icono. Para el bis, Alanis reservó "Uninvited" y "Thank U", cerrando la noche con una mezcla perfecta de agradecimiento y complicidad.

Sin necesidad de cambiarse de ropa ni recurrir a grandes artificios, Alanis ofreció un concierto directo y honesto, sosteniéndose únicamente en la fuerza de su voz y en unas canciones que siguen emocionando. En A Coruña volvió a demostrar que, pese al paso de los años, su rugido sigue tan vivo como siempre.