Los Estanques y el Canijo de Jerez llenan de psicodelia la Sala Capitol

La Sala Capitol de Santiago de Compostela acogió el viernes 26 de diciembre de 2025 una de esas alianzas que solo pueden entenderse desde la curiosidad y la valentía artística. Los Estanques y El Canijo de Jerez llegaron a la capital gallega convertidos en un solo ente creativo, presentando "Lágrimas de Plomo Fundido", el disco que materializa la unión entre dos universos aparentemente lejanos, pero sorprendentemente complementarios. El resultado: un súper grupo que no entiende de etiquetas y que se mueve con soltura entre la psicodelia, el flamenco, el rock progresivo y el garage. La propuesta sobre el escenario confirmó desde los primeros compases que no se trataba de un simple proyecto paralelo ni de una colaboración puntual. El rock colorista y minucioso de Los Estanques encontró en el nuevo flamenco y el rock andaluz de El Canijo un aliado natural, dando forma a un directo cambiante, lleno de matices y con una personalidad propia. La Capitol, con un público entregado y d...

La Paloma confirma su gran momento en la Sala Capitol de Santiago

La noche del 19 de diciembre la Sala Capitol de Santiago de Compostela volvió a convertirse en ese refugio imprescindible para la música en directo que tantas historias ha acumulado a lo largo de los años. En su escenario, La Paloma afrontaba la segunda parada de la gira de presentación de "Un Golpe de Suerte" (2025), un inicio de tour todavía cargado de nervio, frescura y margen para la sorpresa. Desde bastante antes de la hora prevista, la mítica sala gallega presentaba un ambiente animado, con un público variado y expectante, consciente de que estaba ante una de esas citas que suelen quedarse en la memoria colectiva de la ciudad.




Los encargados de abrir la velada fueron los vigueses Karma Animal, que salieron a escena con una propuesta directa, intensa y sin rodeos. Arrancaron con “Rebelión en la Granja” y “Miedo y Asco en las Venas”, dos temas que marcaron rápidamente el tono de su actuación, con guitarras afiladas y una actitud contundente que conectó de inmediato con las primeras filas. Le siguieron “Dog On The Beach #2” y “Safe is Cage”, donde la banda mostró su faceta más densa y atmosférica, construyendo un muro sonoro que fue ganando fuerza a medida que avanzaba el set. Canciones como “Marfil” y “Coloso” consolidaron esa sensación de potencia controlada, antes de encarar la recta final con “Yeah” y “Lost Control”, cerrando su actuación dejando al público con la energía alta y la sensación de haber asistido a una propuesta sólida y coherente, perfecta para calentar motores antes del plato fuerte de la noche.



Tras el cambio de escenario, La Paloma apareció entre aplausos para iniciar un concierto largo y generoso, planteado como un recorrido natural por toda su trayectoria. El arranque con “En Mucho Tiempo” y “Sé lo que quiero” sirvió para situar al público en terreno conocido, con un sonido compacto y sin fisuras. Desde ahí, el grupo fue alternando temas antiguos y nuevos con total fluidez, enlazando “No es una broma” y “Si no me muevo” con una respuesta inmediata de la sala, que acompañó cada estribillo como si formase parte del propio grupo. “Polvo” e “Intacto” mantuvieron la intensidad en un primer tramo de concierto que ya dejaba claro que la banda había venido a Santiago a entregarse por completo.




Uno de los grandes aciertos del directo fue la forma en la que las canciones de "Un Golpe de Suerte" se integraron en el repertorio. Temas como “Todo Esto”, “Buen intento” o “Cosquilleo” sonaron frescos y contundentes, pero también plenamente asumidos por el público, que los recibió con una mezcla de curiosidad y entusiasmo. A medida que avanzaba la noche, piezas como “Sigo Aquí” y “Las cosas que me gustan” aportaron un punto más emocional, reforzado por un sonido cuidado y una interpretación muy medida, que encontró en la acústica de la Capitol un aliado perfecto.



Más allá de lo musical, la cercanía de la banda fue una constante durante todo el concierto. Entre canción y canción, los comentarios espontáneos y las bromas sobre la ciudad generaron un clima de complicidad muy natural. Frases como “Nadie llama a la ciudad Santi” o el ya comentado “No vamos a venir nosotros de Madrid a deciros lo que tenéis que hacer, pero ahí lo dejamos” arrancaron risas y aplausos, mientras el repetido “Gracias, Santi” se fue convirtiendo casi en un eslogan compartido entre escenario y público. Esa comunicación directa reforzó la sensación de estar ante un concierto cercano, sin artificios ni distancias innecesarias.



El tramo central del set fue especialmente celebrado, con canciones como “Vuelta a Casa” y “Sale el sol”, que sonaron luminosas y coreadas, seguidas de “Elegante” y “Mi hueco”, donde la banda mostró su faceta más melódica sin perder intensidad. “Un poco más lento” y “Quejas célebres” dieron paso a un final cada vez más festivo, con “Algo ha cambiado” y “La edad que tengo” elevando aún más el tono emocional del concierto. El cierre, con “Bravo Murillo” y “Palos”, fue recibido como una auténtica descarga final, dejando a la sala cantando y aplaudiendo hasta el último acorde.



La Paloma se despidió de la Capitol dejando la sensación de haber firmado uno de esos conciertos que crecen con el paso de los días en el recuerdo. Una noche en la que se confirmó que Un Golpe de Suerte no es solo un nuevo capítulo en su discografía, sino el reflejo de una banda que ha encontrado un equilibrio sólido entre pasado y presente, y que en directo sigue construyendo una relación muy especial con su público. En Santiago, desde luego, dejaron huella.

Os dejamos con la galería de fotos de los conciertos: