La Sala Capitol de Santiago de Compostela acogió el viernes 26 de diciembre de 2025 una de esas alianzas que solo pueden entenderse desde la curiosidad y la valentía artística. Los Estanques y El Canijo de Jerez llegaron a la capital gallega convertidos en un solo ente creativo, presentando "Lágrimas de Plomo Fundido", el disco que materializa la unión entre dos universos aparentemente lejanos, pero sorprendentemente complementarios. El resultado: un súper grupo que no entiende de etiquetas y que se mueve con soltura entre la psicodelia, el flamenco, el rock progresivo y el garage.
La propuesta sobre el escenario confirmó desde los primeros compases que no se trataba de un simple proyecto paralelo ni de una colaboración puntual. El rock colorista y minucioso de Los Estanques encontró en el nuevo flamenco y el rock andaluz de El Canijo un aliado natural, dando forma a un directo cambiante, lleno de matices y con una personalidad propia. La Capitol, con un público entregado y diverso, fue el escenario ideal para una noche que apostó más por el viaje musical que por la comodidad de lo previsible.
El concierto arrancó fuerte desde el mismo planteamiento escénico. "Lágrimas de Plomo" abrió la noche con El Canijo de Jerez emergiendo de un ataúd colocado en mitad del público, una imagen tan teatral como coherente con el espíritu del proyecto: barroca, excesiva y celebratoria. Desde ahí, el viaje fue exactamente el que prometía el disco. "El murmullo de los perros" y "Fumata Grupal" terminaron de enganchar a la sala, con el Canijo invitando a todo el mundo a subirse a su nube mientras la Capitol entraba en ese estado colectivo donde el concierto deja de ser solo música.
Las doce canciones de "Lágrimas de Plomo Fundido" sonaron en el mismo orden que en el álbum, reforzando la sensación de obra cerrada y pensada como un todo. "La llave secreta del bazar" y "Estamos listos para golpear" marcaron uno de los picos de la noche, especialmente esta última, con un duelo de guitarras entre Germán Herrero y Víctor Iniesta —incorporación de esta gira— que acabó con Iniesta dentro del ataúd y siendo sacado a hombros por sus compañeros, entre risas, ruido y aplausos.
El tramo central del concierto mantuvo el pulso sin perder frescura. "Mi despedida", "Criaturas de la noche" y "Mueve tu culo" mostraron la versatilidad del proyecto, alternando pasajes más introspectivos con otros descaradamente festivos. Uno de los momentos más emotivos llegó con "Luna, tú me llevas" enlazada con "Son ilusiones", un homenaje a Los Chichos que fue recibido con cariño y respeto por una sala entregada. "Ciclo vital", "Fatigas dobles" y "Lacrime Lacrime Di Piombo Fuso" cerraron el bloque principal, confirmando que el disco funciona igual de bien en directo que en estudio.
Tras un breve parón para salir del escenario, recargar cervezas y tomar aire, llegó uno de esos momentos que no se ensayan. El público rindió homenaje a Mateo, el polifacético backliner del grupo, con una ovación tan atronadora que acabó cantando ante la Capitol, regalando una escena tan espontánea como honesta.
Los bises fueron ya directamente una celebración sin freno. "A la luz del Lorenzo" hizo las delicias de los seguidores de El Canijo, "La Aguja" fue el guiño esperado para los de Los Estanques con un Dani Pozo sublime desde la segunda línea y con El Canijo saltando sobre el público, turno para un Mr. Clack que terminó de desatar el regocijo general. Hubo tiempo también para un homenaje sincero a Robe Iniesta por parte del Ratón, primero con versos de "La vereda de la puerta de atrás" y después con "Jesucristo García", aderezado con una frase que arrancó carcajadas y complicidad: “Robe y Maradona en el cielo, válgame Dios… ¿hay algún camello por el cielo?”. Todo ello para introducir el penúltimo golpe, que llegó con "Volar sin alas", y que terminó con El Canijo surfeando de espaldas sobre el público por segunda vez en la noche, ya sin ningún tipo de contención. La fiesta se cerró con Germán Herrero dejándose la garganta en "Soy español, pero tengo un kebab", en una catarsis final de psicodelia y humor estanquera que resumió a la perfección lo vivido.
Sobre el escenario, la formación de Los Estanques —Íñigo Bregel a la voz, teclados y guitarra, Germán Herrero a la guitarra, Dani Pozo al bajo y Andrea Conti a la batería— demostró una vez más por qué son una de las bandas más sólidas y reconocibles del panorama actual. Junto a El Canijo de Jerez, la Capitol fue testigo de un concierto que no se limitó a presentar un disco, sino que celebró la música como encuentro, exceso y libertad.
Os dejamos con la galería de fotos del concierto:







