A Amaia Romero no le hicieron falta más que unos segundos para poner al Coliseum en pie y demostrar por qué es una de las artistas más importantes de este país.

El sábado 31 de enero, A Coruña tuvo la inmensa suerte de ser escenario de una de las 6 fechas de la gira de Arenas que realiza este año, y es evidente que nadie quería perdérselo, pues, puntual, a las 21:00 Amaia salió al escenario ante un recinto prácticamente lleno; unas 8.000 personas que no dejaron de corear todos y cada uno de los versos de las 27 canciones que interpretó durante 2 horas.
Acompañada siempre de su banda, y en algunos momentos también de varios músicos sinfónicos, bailarines y el coro de ‘El Taller de Musics’ la pamplonica hizo gala de un talento que, acompañado de su naturalidad y espontaneidad, son la razón por la que ha conquistado tantos corazones.
El concierto, que estuvo dividido en 4 actos, comenzó con Amaia interpretando "Visión" sola al piano dentro de uno de los cubículos de los que se compone la escenografía tan característica de sus conciertos, que avanzó hacia "Tocotó", una de las más coreadas por el público.
Tras saludar al público y decir unas palabras sobre lo mucho que le gustaba Galicia, y lo especial que era ese concierto en concreto por el cariño que aquí siempre ha recibido, y además por ser el día del primer aniversario de su último trabajo "Si Abro Los Ojos No Es Real", el protagonista del show, siguieron sonando los temas ante un público entregadísimo. "Con Voce", tema que lanzó en colaboración con Judeline, "Dilo Sin Hablar", "Nanai", "C’est la vie", "Auxiliar" e incluso una versión de "Me Pongo Colorada" de Papá Levante, donde hizo gala de un control y un poderío vocal al que solo ella puede llegar.
Con "Ya está" llegó uno de los momentos más especiales e íntimos de la noche, y se hizo el silencio para que, el arpa (tocada por la propia Amaia) la banda, una flauta, un chelo nos regalaran una interpretación magnética.
Siguieron "Yo Invito" y "El Relámpago", varias de las canciones más queridas de la artista, y tras estas empezó la parte del en la que el Coliseum se convirtió en una fiesta, tanto que incluso la artista tuvo un pequeño accidente en el que se le rompió la falda y pidió por favor que guardásemos los móviles hasta que viniesen a arreglárselo, entre risas.
"Nuevo Verano", "M.A.P.S.", "El encuentro" y "La Canción que no quiero cantarte", colaboración que comparte con su compañera de la academia de OT, Aitana, que se atrevió a mezclar con un par de versos de "Ave María" de Bisbal, pusieron a todo el público a bailar.
Pero la sorpresa más especial de la noche todavía estaba por llegar, y es que, tras una interpretación perfecta de "Yamaguchi", canción que comparte nombre con un parque en la ciudad natal de la artista, y una ciudad de japón, en la que como no dudó en presumir la propia Amaia ‘tengo allí una placa’.

En un gesto de reconciliación, la de pamplona cedió el escenario durante unos minutos al grupo gallego Aliboria, que luego la acompañó durante la interpretación de "Aralar", el último tema publicado de la artista, dando por zanjada la polémica que se dio con el lanzamiento del tema el pasado octubre.
"Tengo un pensamiento" y "Bienvenidos al show" fueron los temas encargados de cerrar la noche, dejando claro que Amaia es una de las artistas con más talento de la industria en este momento, y que su show es un evento que no deja a nadie con mal sabor de boca, y ningún amante de la música en directo puede perderse.









