PortAmérica 2026 refuerza su esencia con nuevos chefs estrella en el ShowRocking

El festival PortAmérica continúa dando forma a su próxima edición consolidando una de sus propuestas más diferenciales: el ShowRocking. Del 9 al 11 de julio, la Azucreira de Portas volverá a convertirse en un punto de encuentro donde la música en directo y la alta cocina comparten protagonismo, en un formato que ha logrado posicionarse como uno de los grandes atractivos del evento gallego. Más que un espacio paralelo, el ShowRocking se ha convertido en una extensión natural del propio festival, un escenario donde los fogones funcionan con la misma intensidad que los amplificadores y donde el público puede vivir la creatividad gastronómica en tiempo real. Bajo la dirección del chef gallego Pepe Solla, responsable de Casa Solla, la propuesta culinaria sigue creciendo en ambición y prestigio. La edición de 2026 reúne por el momento a 20 cocineros que suman 18 estrellas Michelin, además de 3 Estrellas Verdes y 2 reconocimientos Bib Gourmand, una cifra que refleja el nivel de excelencia y ...

Amaral convierte el Coliseum de A Coruña en un refugio emocional con su Dolce Vita Tour

El pasado sábado 21 de febrero, el Coliseum de A Coruña se convirtió en algo más que un recinto de conciertos. Fue refugio, celebración y memoria compartida. Amaral regresaba a Galicia con su Dolce Vita Tour y lo hizo desplegando un espectáculo ambicioso en lo visual, generoso en lo musical y profundamente emocional en lo humano.


Sobre el escenario, Eva Amaral y Juan Aguirre, fieles a lo que nos tienen acostumbrados, estuvieron arropados por una banda sólida y versátil: Álex Moreno a la batería y Sergio Valdehita a los teclados y coros —ambos situados sobre dos cubos gigantes móviles panelados con pantallas—, Ricardo Esteban al bajo, Laura Sorribas alternando violonchelo, teclados, coros y percusión, y Miriam Moreno aportando flauta travesera, saxofón, percusión y coros. Una formación que dio cuerpo y matices a un directo tan potente como delicado cuando la ocasión lo requería.

La noche arrancó con la “Intro” proyectada en la gran pantalla del fondo del escenario, antesala cinematográfica de “Dolce Vita”, que abrió oficialmente el concierto. Desde ahí, “Eso que te vuela la cabeza” hizo honor a su título: antes de que estallaran los cañones de confeti, Eva subrayó la enorme presencia que tiene Galicia en este disco, su segunda casa —con el permiso de Zaragoza—. Las proyecciones a lo largo de todo el concierto de los pasajes rurales gallegos reafirmarían toda la noche sus palabras y el Coliseum correspondió coreando cada verso.




El primer bloque avanzó con “Tal y como soy”, “Toda la noche en la calle”, “Rompehielos”, “Mares igual que tú” y “Ruido”, consolidando un pulso firme que encontró uno de sus momentos más especiales en “Tardes”. Juan se situó al frente de la gran pasarela central para interpretarla en acústico, agradeciendo las muestras de cariño recibidas durante su convalecencia y recordando que fue una de las primeras canciones que escribió, cuando jamás imaginó cantarla en un recinto así.

Con “En el Centro de un Tornado” llegó una de las imágenes icónicas de la noche: Eva suspendida varios metros sobre el escenario mediante un arnés, vestida con un largo vestido rojo que dominaba la escena. Después sonaron “Libre”, “Kamikaze”, “Moriría por vos” y “Días de verano”, manteniendo la intensidad.

Viernes Santo” abrió uno de los momentos más simbólicos del concierto. Antes de “Podría haber sido yo”, el grupo se sentó evocando un íntimo tablado, con una iluminación cálida que transformó el Coliseum en un espacio recogido. En la pantalla se proyectó un vídeo de Víctor Jara interpretando “Te recuerdo Amanda” en 1973, cedido por su fundación, un gesto que Eva agradeció expresamente. El silencio fue absoluto antes de que “Podría haber sido yo” tomara el relevo con una emoción contenida. “Resurrección” devolvió el pulso eléctrico al escenario.



Como hablar” con todo el Coliseum dándolo todo  y finalmente “Los Demonios del Fuego” cerraron este primer tramo: Eva la presentó como la canción más personal del nuevo disco, escrita en un momento de plenitud y felicidad que vio truncado su significado original por la amenaza de los incendios veraniegos que tan cerca vivió, conociendo otra cara más de los demonios de fuego, y la dedicó —con sus vecinas de su aldea en la Ribeira Sacra presentes— a quienes “hacen que el fuego no llegue a nuestras casas”. 

Tras el primer cambio de vestuario, el segundo bloque arrancó con la sorpresa de “Riazor”. Hacía años que no la interpretaban, pero en A Coruña era una cita obligada. Sonó como un homenaje directo a la ciudad, un guiño cómplice que el público recibió como un regalo. Enlazada después con  “Sin ti no soy nada”, ambas defendidas al frente de la pasarela, se convirtió en uno de los puntos más altos de la noche.  El concierto continuó con “La suerte”, “No lo entiendo”, “Hacia lo salvaje”, “La unidad del dolor”, “Revolución” y “Hasta que la música se acabe”, consolidando el equilibrio entre las 15 canciones de Dolce Vita y 16 clásicos que siguen formando parte del ADN musical del país.

La recta final reunió “Pájaros”, “Salir corriendo” —escrita, como recordó Eva, para animar a una amiga que vivía atrapada en una relación marcada por el miedo y que hoy está lejos de aquello—, “Marta, Sebas, Guille y los demás”, “El Universo sobre mí” y “Ahí estás”, convertidas en un coro multitudinario que cerró el concierto con el Coliseum completamente entregado.



Tras más de dos horas y 31 canciones, la despedida fue tan cálida como la noche. “Moitas grazas, Coruña! Viva la Dolce Vita!”, exclamaron antes de marcharse.

Durante el concierto Eva confesó sentirse ya una gallega más, prometiendo hablar pronto gallego y asegurando que tenía grandes maestras cerca para aprenderlo, por si había alguna duda, aparte de vecinas, amigos y amigas del mundo de la música y alguna vicepresidenta del gobierno estaban entre el público acompañándola.

Quince temas nuevos defendidos con convicción, dieciséis clásicos coreados como himnos generacionales y una producción que nunca eclipsó la emoción. Lo que se vivió en A Coruña no fue solo un concierto, sino una celebración compartida de la amistad que difícilmente se repetirá de la misma manera.

Para terminar y como curiosidad comentar que no hubo puestos de merchandising en el recinto, en su vez las grandes pantallas mostraban un QR con el mensaje de que el grupo apostaba por la sostenibilidad textil y animaba a la gente a hacer sus encargos directamente por medio de su tienda online, una muestra más de ese compromiso por el mundo verde que los humanos nos hemos decidido cargar.