Cali y El Dandee llevan el giro latino al Recorda Fest 2026

El Recorda Fest sigue sumando nombres a su cartel de 2026 y esta vez apuesta por un giro hacia los sonidos más globales. El dúo colombiano Cali y El Dandee se incorpora a la programación del festival coruñés, que volverá a celebrarse en el Muelle de Batería el próximo mes de septiembre. Con su incorporación, el evento continúa reforzando una propuesta cada vez más abierta, en la que conviven el pop nacional, las nuevas tendencias y los ritmos urbanos más reconocibles. Cali y El Dandee llegan con un repertorio que ha marcado a toda una generación dentro del pop latino y el reggaetón melódico. Su fórmula, basada en la combinación entre la energía más directa y las baladas emocionales, les ha permitido construir una identidad propia dentro de la escena internacional. Temas como “ Por fin te encontré ” o “ No digas nada ” siguen funcionando años después como auténticos himnos, capaces de conectar tanto en grandes recintos como en festivales multitudinarios. Su directo suele moverse entre l...

Bandas Emergentes: El Verbo Odiado

El Verbo Odiado es una banda de Huesca que ha sabido convertir la melancolía en una forma de resistencia. Desde sus primeros pasos en 2012, el grupo ha construido un universo propio donde la emoción, la introspección y la belleza conviven sin artificios ni atajos. 

Su música habita ese territorio intermedio entre la fragilidad y la épica, entre la calma que precede al derrumbe y el estruendo que llega después de la demolición, cuando todo parece roto pero, al mismo tiempo, más claro. No buscan consuelo fácil ni discursos edulcorados: El Verbo Odiado canta a la herida, al desencanto y a la búsqueda constante de sentido, convirtiendo cada canción en un espacio donde sentirse vulnerable no es debilidad, sino verdad.



A lo largo de su trayectoria, la banda ha ido puliendo una identidad cada vez más reconocible dentro del panorama independiente español. Sus primeros trabajos, "Tú ganas" (2018) y "Nada que celebrar" (2020), grabados junto a Raúl Pérez en los estudios La Mina de Sevilla, sentaron las bases de un sonido intenso y emocional, donde las guitarras tensas se combinaban con letras directas, cargadas de desasosiego y lucidez. Con estos discos, El Verbo Odiado empezó a destacar como una propuesta honesta, capaz de conectar desde lo íntimo sin perder contundencia.

Ese camino de crecimiento artístico se consolidó con "El último homenaje" (2022), producido por Carlos Hernández Nombela, un álbum que amplió su paleta sonora y emocional, reafirmando a la banda como una de las más sólidas de su generación. En él, las canciones ganaron en matices, en fuerza narrativa y en profundidad, explorando con mayor claridad temas como la pérdida, el cansancio vital y esa lucha silenciosa que todos libramos con nosotros mismos.


En 2025 llega un punto de inflexión con la publicación de "E.G.O." (El Gran Odio), su trabajo más ambicioso y revelador hasta la fecha. Grabado junto a Santi García en Ultramarinos Costa Brava y editado por Intromúsica, el disco supone una nueva etapa para el grupo, tanto a nivel sonoro como conceptual. Aquí, El Verbo Odiado se adentra de lleno en la dualidad entre amor y odio, vulnerabilidad y orgullo, aceptación y rabia. Cada una de las diez canciones funciona como una pieza de un retrato interior que no esquiva contradicciones ni zonas oscuras, apostando por una honestidad radical que atraviesa todo el álbum.

Musicalmente, "E.G.O." es un despliegue de guitarras afiladas, ritmos contundentes y una producción cruda que busca capturar la emoción sin maquillaje. Hay paisajes sonoros que avanzan con urgencia, momentos de calma brumosa que preceden a explosiones de intensidad y una sensación constante de verdad, de música hecha desde las entrañas. No es un disco cómodo, pero sí profundamente humano, de esos que acompañan en los días torcidos y se quedan resonando mucho después de que termine la última canción.


En directo, El Verbo Odiado transforma esa carga emocional en una experiencia física y envolvente. Sus conciertos son muros de sensibilidad contenida que poco a poco van creciendo en energía, con guitarras que arropan, voces que atraviesan y un público que conecta desde lo visceral. Más que un simple show, cada actuación es un diálogo entre lo que se siente y lo que se calla, entre la melancolía y la rabia, entre la fragilidad y la catarsis.