Esta primera edición del Invernia Fest, impulsada por Javier Gómez Noya junto al promotor Fernando Fernández Pidal (Los 3 Monos), nace con la idea de romper la estacionalidad de los festivales y ofrecer una alternativa cultural en los meses tradicionalmente más huérfanos de grandes eventos musicales. Un festival pensado para el disfrute, la cercanía y la convivencia de estilos, combinando nombres consolidados con apuestas más cercanas al territorio.
El viernes fue un reflejo claro de ese espíritu: diversidad sonora, público heterogéneo y una intensidad que fue creciendo a medida que avanzaba la noche. Con Chroma, Efecto Mariposa y Sôber como protagonistas, el viernes dejó claro que, incluso en pleno invierno y bajo la amenaza constante de la lluvia, la música sigue siendo un punto de encuentro y un refugio colectivo.
La primera jornada del Invernia Fest arrancó con acento local de la mano de Chroma, banda de rock de Marín (Pontevedra) formada por Diego a la voz y guitarra, Alex al bajo y coros y Rubén a la batería y coros. El trío fue el encargado de inaugurar el festival y lo hizo dejando claro desde el primer momento que no estaba allí solo para cumplir con el papel de apertura.
Su directo alternó temas propios como “Calma”, “Destino”, “Río”, “Mal”, “Soledad”, “Lucha” con clásicos imprescindibles de la historia del rock, moviéndose con naturalidad entre el castellano y el inglés. Una combinación que permitió conectar tanto con el público que ya conocía su repertorio como con quienes se acercaban por primera vez a su propuesta.
Con varios festivales ya a sus espaldas, Chroma mostró sobre el escenario una imagen de grupo sólido y consolidado, con un sonido trabajado y una actitud segura, demostrando que es una de esas bandas de las que Pontevedra puede presumir en sus eventos musicales.
Efecto Mariposa fue la primera gran llamada al público del festival. La banda malagueña, que actualmente mantiene como miembros originales a Susana Alva y al bajista Frasco G. Ridgway, jugaba en un terreno que, a priori, no era el más favorable: un festival donde la mayoría de propuestas se alejaban de su universo sonoro. Aun así, supieron conquistar al público desde el primer minuto.
En plena celebración de su 25 aniversario como formación, el concierto arrancó con “Ley de la gravedad”, marcando el tono de un set cargado de sensibilidad y recuerdos. No faltaron temas como “Comienzo”, “Laberinto de cristal” o “Diez minutos”, que fueron construyendo un recorrido por distintas etapas de su carrera.
Uno de los momentos más especiales llegó con “El mundo”, revisión del clásico de Jimmy Fontana, que en la voz de Susana Alva brilló de manera especialmente mágica. También hubo espacio para “Ruido”, invitando a los asistentes a formar parte activa del concierto, y para dos canciones que ya son historia del pop de este país: “Por quererte” y “No me crees”.
Durante todo el directo fue constante el esfuerzo de la banda por implicar al público, animando a unirse a los coros y a participar del espectáculo, reforzando esa sensación de cercanía que siempre ha definido a Efecto Mariposa. Más allá del repertorio, destacó la capacidad de Susana para transmitir emociones, con una voz cálida y una actitud que siempre deja ese ligero poso optimista tan característico del grupo.
Con Sôber llegó el momento más contundente de la noche y, también, el de mayor afluencia de público. Los madrileños liderados por los hermanos Escobedo demostraron por qué siguen siendo uno de los nombres más sólidos y respetados del rock alternativo estatal, y por qué probablemente eran el grupo con más tirón del festival.
El setlist fue un recorrido intenso y muy bien medido por su trayectoria, arrancando con “La araña” y “Sombras” para dejar claro desde el inicio que no habría concesiones. A lo largo del concierto fueron cayendo temas como “El día de la liberación”, “Blancanieve”, “Tic Tac”, “Vulcano”, “Cubos” o “Paradysso”, manteniendo una energía constante y un sonido impecable.
La recta final del concierto elevó todavía más la intensidad con “Arrepentido”, “La nube”, “El hombre de hielo” y “Diez años”, antes de cerrar con “Náufrago” y “Loco”, desatando una auténtica comunión entre banda y público. Lo dieron todo y sonaron genial, una tónica que, por otro lado, fue una constante durante todo el festival.
Sôber firmaron un cierre de jornada potente, celebrado y masivo, confirmando que su directo sigue siendo una experiencia colectiva difícil de igualar y dejando el listón muy alto para el resto del Invernia Fest.
La jornada cerró con la sensación de haber vivido una noche completa, llena de energía, emoción y potencia sonora, pero también con la conciencia de que el frío y las lluvias exigían prudencia. Optamos por descansar y no arriesgar en la carretera, lo que nos llevó a sacrificar la última actuación de la noche, la de Green Hot Peppers, tributo a los Red Hot Chili Peppers.
Sin embargo, las referencias del día siguiente de compañeros y asistentes al festival no dejaron lugar a dudas: “estuvieron demoledores”, confirmando que, aunque no los viéramos, el cierre del cartel mantuvo el nivel altísimo que caracterizó a toda la primera jornada del Invernia Fest.
Os dejamos con la galería de fotos de la jornada: