Ponferrada se rinde al revival: nace el Eterna Juventud Festival en La Térmica Cultural

Ponferrada está a punto de activar el modo rewind. El próximo sábado 11 de abril de 2026, La Térmica Cultural cambiará su habitual pulso creativo por una sesión continua de recuerdos, beats y baile sin complejos con la llegada del Eterna Juventud Festival, una cita pensada para quienes crecieron al ritmo del dance, el techno-pop y las noches interminables de pista. El festival nace con una idea muy clara: recuperar la energía de una época que marcó a toda una generación y traerla al presente sin filtros ni ironía. Bajo el lema “Sumérgete y siéntete eternamente joven”, el cartel reúne nombres que fueron protagonistas indiscutibles de la cultura club y del pop bailable en España, artistas que siguen despertando sonrisas cómplices y ganas de moverse desde el primer sintetizador. Entre los grandes reclamos destaca Paco Pil, figura clave del fenómeno dance nacional y uno de los nombres más reconocibles de aquella explosión musical. Junto a él, Locomía aportará su inconfundible mezcla de mús...

Anabel Lee: la banda que Galicia aún no sabe que necesita

Hay conciertos que, aunque no cuelguen el cartel de “entradas agotadas”, se sienten como si estuvieras presenciando algo que en unos años alguien dirá: “yo estuve allí”. Lo de Anabel Lee en la Sónar Compostela el viernes 20 de febrero fue exactamente eso. Una parada gallega dentro del ciclo Vibra Mahou, antes de continuar al día siguiente hacia Vigo, que dejó claro que el directo es su hábitat natural.


Cuesta entender cómo una banda que suena así de demoledora todavía no haya alcanzado un reconocimiento mayor en Galicia. No fue un concierto largo, pero sí intensísimo. Sin relleno. Sin pausas innecesarias. Un disparo tras otro.

Arrancaron con "Cristales rotos", marcando desde el primer acorde que aquello no iba a ser un bolo contemplativo. Con "Deberías estar conmigo" ya tenían a media sala cantando, y fue justo después cuando se presentaron, rompiendo esa barrera que a veces existe entre escenario y pista. Algo que, en su caso, dura exactamente segundos. Porque si algo define a Anabel Lee es la cercanía.

Con "Fleabag (Gente Mal)" y "Tus putas canciones" mantuvieron el voltaje alto, pero el primer estallido colectivo real llegó con "Me das asco". con Perdi enseñando primero los coros a los que no conocían el tema primero el tema para luego empezar a empujar el tema desde el bajo, el estribillo se convierte en catarsis. Es de esas canciones que todo el mundo resignifica y hace suya. No se canta: se escupe, se grita, se libera.



"Roma caerá", uno de los pilares de "Ganamos Perdiendo", reafirmó la solidez de su repertorio, mientras que "Enchochado de ti" y "Me cago en el amor" (esta vez sin Magüi) mantuvieron la inercia y las pulsaciones.

"Harto de Paredes" dejó entrever la dirección que están tomando en su material más reciente y hacia donde caminará su próximo disco: más filo, más tensión, mas melodía y sonidos más luminosos sin perder identidad. Y justo cuando parecía que el ritmo no podía subir más, llegó la vuelta de tuerca más esperada: "Si antes te hubiera conocido", el tema de Karol G, transformado en un artefacto emo-punk marca de la casa.

La recta final fue un asedio continuo: "Ven a jugar" con Víctor arrancando sentado sobre la barra entre el público, rompiendo cualquier formalidad y convirtiendo la sala en una caldera, "La mejor canción del año" —con  Perdi desatado en los coros— y "Natural para Vogue", lanzando una crítica directa a la dictadura de la imagen en redes sociales. El cierre con "Drama en el Sonorama", ya con toda la banda menos Jordi fundida en los pogos con el público, fue pura explosión.




Formados en Terrassa en 2019, Anabel Lee han construido en pocos años un repertorio que combina rabia, ironía y melodía pegadiza sin caer en fórmulas fáciles. Lo demostraron en Santiago: no necesitan artificios cuando las canciones funcionan y la actitud es real.

Sobre el escenario, la química es innegable. Víctor Mejías tiene ese don de gentes que convierte cada intervención en algo natural, casi improvisado. Perdi es energía pura, saltos constantes y presencia magnética que, inevitablemente, atrae focos. Vio Casado sorprendió especialmente: más móvil, menos estática que en anteriores ocasiones, aportando un sonido de guitarra afilado y compacto, y regalando además un alegato emotivo sobre la libertad de identidad y la importancia de respetar cómo cada persona se siente y se define. Jordi Orellana, imponente desde la batería, fue el metrónomo salvaje que sostiene todo: preciso, potente, casi ametrallador.



Y cuando el último acorde se apagó, no hubo desaparición tras bambalinas ni prisas por marcharse. Los cuatro bajaron a la zona de merchandising y se quedaron allí, compartiendo tiempo con quien quiso acercarse: fotos, firmas, conversaciones sin reloj. Puede parecer un gesto sencillo, casi obvio, pero no deja de tener valor cuando vienes de ofrecer un concierto así y aún así eliges prolongar el contacto. Ese tipo de detalles agranda la figura del artista porque desmonta cualquier barrera.

Quizá ahí esté una de las claves. En esa cercanía. En ese ambiente que solo se genera cuando banda y público comparten el mismo aire y el sudor salpica a pocos metros. En cómo la energía se contagia y uno termina cantando más fuerte arrastrado por el de al lado. Por todo eso, y por noches como esta, los conciertos en sala siguen estando varios escalones por encima de cualquier gran recinto. Porque aquí no hay distancia: hay experiencia compartida. Y de eso sabe mucho Vibra Mahou, la plataforma musical de la empresa cervecera, que no deja de sorprendernos temporada tras temporada y concierto tras concierto !!!

Os dejamos con la galería de fotos del concierto: