Hay regresos que no necesitan demasiada explicación. El 27 de febrero de 2026, Abaixo Cu Sistema volvió a pisar el escenario de Sala MasterClub para reactivar el ritual alrededor del repertorio de System of a Down. Apenas habían pasado diez meses desde su anterior descarga en la ciudad, el 4 de abril de 2025, pero la expectación no solo seguía intacta: parecía multiplicada. Más que una repetición, la noche se intuía como un reencuentro pendiente, de esos que se viven con la certeza de que algo va a estallar en cuanto suene el primer acorde.
Y estalló.
“Attack” abrió la veda sin espacio para la duda. Desde el primer riff la sala ya era un bloque compacto empujando hacia delante, con las primeras filas entregadas a un pogo que no tardó en volverse innegociable. La MasterClub estaba completamente llena, sudorosa antes de tiempo, y con ese punto de electricidad que solo se genera cuando el público sabe exactamente a qué ha venido.
El cuarteto formado por Pedro Pina (voz), João Rijo (guitarra y voz), André Alves (bajo) y Andreia Ferreira (batería y voz) volvió a demostrar que lo suyo va más allá de ejecutar canciones con precisión. Lo que ofrecen es una recreación fiel del vértigo sonoro de System of a Down: cambios de ritmo abruptos, contrastes entre melodía y caos, y una teatralidad bien medida que mantiene la tensión en todo momento.
“Aerials” y “ATWA” sirvieron para que la sala entera cantase como si el tiempo no hubiese pasado, pero fue con “Bounce” e “I-E-A-I-A-I-O” cuando el concierto entró definitivamente en combustión. En las primeras filas volaron camisetas y el pogo se convirtió en una marea constante que no dio tregua en toda la noche.
El setlist, extenso y generoso, no se limitó a los himnos más evidentes. “Innervision”, “Tentative” o “Old School Hollywood” aportaron profundidad y demostraron que el proyecto no vive solo del impacto inmediato. “Prison Song”, “Needles” o “Deer Dance” descargaron la parte más combativa del repertorio, mientras que “Suite-Pee” y “Fuck the System” elevaron la intensidad a un punto casi insostenible. La batería de Andreia Ferreira, firme y precisa, sostuvo gran parte del peso del directo, aportando además una presencia vocal que añadió matices a los coros.
En el tramo final llegó la catarsis colectiva. “B.Y.O.B.” convirtió la sala en un coro masivo; “Toxicity” fue puro desahogo; “Chop Suey!” se cantó de principio a fin con una entrega que erizaba la piel. Cuando aún quedaban fuerzas, “War?” y “Sugar” cerraron el círculo con un último golpe de adrenalina.
Cuando las luces se encendieron, la sensación era inequívoca: no había sido una simple segunda visita. Lo del 27 de febrero fue la confirmación de una conexión ya consolidada entre Abaixo Cu Sistema y Vigo. Si en abril de 2025 habían dejado huella, esta vez la experiencia fue todavía más intensa, más compacta, más visceral.
Diez meses después, el reencuentro no solo cumplió expectativas: las superó. Y a juzgar por la respuesta del público, cada regreso a la MasterClub empieza a parecer menos una gira y más una tradición.
Os dejamos con la galería de fotos del concierto: