En vísperas del comienzo de la Reconquista viguesa, Repion vino a confirmar una idea que empezó a cuajar con su LP de 2023 “Repion”: que las hermanas Marina y Teresa Iñesta han llegado para quedarse en la escena estatal.
En 2024 dieron otro aviso en forma de EP, “Entre todas lo arreglamos”, para, a finales del año pasado, terminar de rematar la jugada con un cañonazo como “201”, que más que una reconquista supone una confirmación definitiva.
Y hablamos de confirmación no solo por colaboraciones —como Rufus T. Firefly o participaciones en trabajos de Shego o La M.O.D.A—, sino porque además han firmado un disco que en directo defienden con una solidez incuestionable.
¿Y por qué esta introducción? Porque es imposible entender el momento actual de la banda sin mirar a estos últimos años. Aunque Repion se formó en 2011 —cuando apenas tenían 17 y 15 años—, ha sido ahora cuando han terminado de dar el salto, creciendo a cada paso hasta comerse la escena con una autoridad cada vez mayor.
En la Sala Supersonic, completamente llena, comenzaron directamente presentando “201” con “Otro día será”. A partir de ahí, el repertorio fue transitando entre canciones de sus tres trabajos más recientes, sostenido por la potencia emocional de Marina a la voz, guitarra e incluso teclados, mientras Teresa, con una actitud más cruda y casi punk, golpeaba la batería con una intensidad desbordante, y Iris Benegas reforzaba desde el bajo un sonido compacto y cada vez más contundente.
Fueron cayendo temas como “Tus fotos”, donde la carga emocional se hace especialmente palpable, o “Atocha”, marcada por esa presencia acústica que aporta un respiro dentro del vendaval. “Columnas”, con ese aire cercano al midwest emo en sus guitarras, dejó huella más allá del propio concierto, de esas que siguen sonando días después.
Antes de llegar al ecuador, apareció una inesperada “Monstruos del río”, fuera de setlist, que —según comentaron ellas mismas— suelen reservar para salas, donde el tiempo juega más a favor que en los festivales. Un regalo para quienes estaban allí.
A partir de ese momento entró toda la caballería: “El sueño dura una semana”, “X”, “Qué hay de ti”, “Vienen de pasárselo bien”… una sucesión sin tregua que elevó la intensidad hasta desembocar en uno de los momentos más emotivos con “Cerrar los ojos”.
Esa diversidad también se refleja en el propio directo: cambios de instrumentos, momentos en acústico e incluso intercambios de roles, con Marina pasando a la batería y Teresa a la guitarra, terreno que esta última pisa habitualmente en Aiko el grupo.
Y es que esta confirmación no se limita a las tierras olívicas. A lo largo de los carteles de festivales de toda la península, Repion ha ido apareciendo con fuerza: para algunos como descubrimiento, para otros como reafirmación de un momento dulce que no parece tocar techo.
Os dejamos con la galería de fotos del concierto:












