La Habitación Roja aterriza en Ferrol con una noche para celebrar tres décadas de canciones

Hay conciertos que son algo más que una fecha en el calendario, y el que protagonizará  La Habitación Roja  el próximo 23 de mayo en el  Teatro Jofre  apunta directamente a esa categoría. No se trata de una gira cualquiera: es la excusa perfecta para mirar atrás, rebuscar en la memoria y reencontrarse con una de las bandas que mejor ha sabido poner banda sonora a varias generaciones dentro del indie nacional. Desde aquel arranque en los noventa en tierras valencianas, el grupo ha ido construyendo su historia paso a paso, sin atajos y con una coherencia que pocas veces se ve. Treinta años después, el balance habla por sí solo: discos, canciones y escenarios repartidos por medio mundo, pero sobre todo una conexión muy especial con su público, que ha crecido al mismo ritmo que sus letras. La parada en Ferrol tendrá un aire distinto. Será de esos conciertos en los que cada tema pesa, en los que el repertorio no es casual, sino casi una narración emocional que viaja desd...

Ángel Stanich conquista Vigo con un Mondo Club entregado hasta el último acorde

La noche del viernes 10 de abril ya apuntaba maneras desde mucho antes de que comenzase el concierto. En las inmediaciones de la sala Mondo Club se respiraba ambiente de cita grande, de esas marcadas en rojo en el calendario. Con el cartel de entradas agotadas colgado desde hacía días, varios rezagados se acercaban a la taquilla con la esperanza de encontrar un hueco de última hora, pero sin suerte: dentro les esperaba una sala llena hasta la bandera para recibir a Ángel Stanich. Ese runrún previo, las conversaciones en la cola, las ganas acumuladas, todo hacía presagiar que lo que estaba por venir no iba a ser un concierto más.


Puntuales, a las 21:30h, el artista apareció sobre el escenario acompañado de una banda de muchos quilates, la Stanich band con sus inseparables Lete G. Moreno a la batería, Jave Ryjlen a los teclados y Luis García Vega a la guitarra y coros. Desde el primer momento se percibió la solidez del conjunto, con una base rítmica firme, teclados que aportaban matices y una guitarra que envolvía cada tema con precisión. Todo sonaba en su sitio, sin fisuras, permitiendo que las canciones respirasen y crecieran con naturalidad. Una puesta en escena directa, sin artificios innecesarios, pero tremendamente efectiva, que dejó claro desde el arranque que la noche iba a jugar en otra liga.



El arranque con “Os traigo amor” marcó el tono de lo que vendría después: un público completamente entregado, coreando cada canción y acompañando cada gesto del artista. Stanich, en su papel de frontman total, no dejó de moverse, saltar y bailar durante todo el concierto, creciendo a cada tema. “La casa negra” y “Súper gris” de su nuevo trabajo ayudaron a calentar motores, mientras que “Un día épico” y “Le tour '95” terminaron de encender una sala que ya estaba totalmente metida en el show, sin guardarse nada desde prácticamente el inicio.




A medida que avanzaba el repertorio, el concierto fue ganando cuerpo, matices y fuerza, en ese característico in crescendo que define sus directos. Las nuevas canciones de Por la Hierba, no solo encajaron, sino que reforzaron el conjunto, el artista continuo el concierto con “Qué será de mí”, “He ido más allá” o “La valla”, mostrando a un Stanich inspirado y cómodo con su nuevo material y con sus clásicos que no pueden faltar en ninguno de sus directos. “Carretera o trueno” y “Rey idiota” consolidaron ese punto álgido en el que la comunión con el público ya era absoluta, con una sala que respondía a cada guiño y cada estribillo.




Uno de los momentos más celebrados de la noche llegó con “Galicia Calidade”, donde literalmente la sala se vino abajo, en una explosión colectiva de energía y complicidad difícil de explicar si no se estaba allí. Fue uno de esos instantes en los que el concierto deja de ser escenario y público para convertirse en algo compartido. En ese tramo también hubo espacio para la cercanía y el humor: Stanich se atrevió a dirigirse al público en gallego, arrancando aplausos, y compartió una anécdota de una de sus visitas a Vigo, recordando una escena en un bar del centro mientras comía. Entre risas, confesó que le gustaría ser un oso panda, pero no uno cualquiera, sino el “Panda” Borja Iglesias, rematando con un grito de “Afouteza” que terminó de meterse al público en el bolsillo.




La recta final, con “Poquita fe” y “Carbura!”, dejó a la sala completamente encendida antes de un bis que mantuvo el nivel por todo lo alto. “Por la hierba” abrió el encore, seguida de “Nazario” y “Escupe fuego”, hasta desembocar en “Mátame camión” como cierre perfecto de una noche que ya era redonda mucho antes del último acorde. Nadie tenía prisa por irse, señal inequívoca de que lo vivido había merecido la pena.




Pero si algo terminó de redondear la noche fue lo que ocurrió después del último acorde. Lejos de desaparecer tras el escenario, Ángel Stanich se dejó caer por el puesto de merchandising para compartir un rato con su gente: firmas, fotos, charlas y cercanía con todo aquel que se acercaba. Un gesto sencillo, pero cada vez menos habitual, que habla mucho del tipo de artista que es y que desde aquí no podemos dejar de aplaudir. Porque más allá del escenario, ese contacto directo también forma parte de la experiencia y es, sin duda, uno de los motivos por los que su público sigue creciendo y permaneciendo fiel.

Os dejamos con la galería de fotos del concierto: