Hay noches que ya de por sí tienen algo especial, y en A Coruña pocas como la de San Xoán. Este 2026, el festival Noites do Porto quiere ir un paso más allá y convertir esa fecha en uno de los momentos clave de su programación con una propuesta tan sugerente como misteriosa: un concierto sorpresa en pleno puerto.
El 23 de junio, el Muelle de Batería volverá a transformarse en escenario musical para acoger una actuación cuyo protagonista aún no ha sido desvelado. Un movimiento que juega con la expectación y que refuerza esa idea de experiencia única que el festival lleva años cultivando. Las entradas, con el reclamo de ser “solo para creyentes”, saldrán en un cupo muy limitado, convirtiendo la cita en uno de los planes más exclusivos del verano gallego.
No es la primera vez que el puerto se abre a la música dentro de este ciclo, pero sí una de las más simbólicas. La combinación de hogueras, mar y directo apunta a una de esas noches que trascienden el propio concierto para convertirse en recuerdo colectivo.
Más allá de este evento especial, el festival sigue sumando nombres a su cartel. Uno de los más destacados es el de Barry B, que actuará el 26 de junio también en el entorno portuario. Su presencia supone un paso importante dentro de su trayectoria, ya que será su primer gran formato en la ciudad.
Barry B se ha convertido en una de las figuras más reconocibles de la nueva ola alternativa nacional, compartiendo conversación con artistas como Judeline, Rusowsky o Ralphie Choo. Su crecimiento en los últimos meses ha sido notable, pasando de salas a festivales de gran formato como Primavera Sound, donde ha consolidado su propuesta.
En directo, su música se mueve entre lo íntimo y lo explosivo, con una puesta en escena que mezcla sensibilidad y energía rock, algo que encaja perfectamente con el espíritu del festival. Su concierto promete ser uno de los puntos de inflexión de esta edición, especialmente en un espacio tan singular como el muelle.
Con este nuevo anuncio, Noites do Porto sigue perfilando una edición que recorre la ciudad a través de diferentes escenarios, desde salas míticas hasta espacios abiertos con carácter propio. Un festival que no solo programa conciertos, sino que construye experiencias alrededor de ellos, manteniéndose fiel a su idea original: ir a contracorriente y poner la música en el centro.