Hay proyectos que nacen casi sin querer, entre amigos, cervezas y canciones improvisadas, y que poco a poco acaban encontrando su sitio. Skadelos es uno de ellos. Desde O Carballiño, esta banda lleva desde 2019 construyendo un camino propio que ahora, en 2026, vive su momento más decisivo. Lo que comenzó como una propuesta acústica ligada a la espontaneidad y al directo más cercano, hoy regresa convertido en una banda completa, más ambiciosa, más potente y con una identidad todavía más clara.
Su evolución no ha sido solo una cuestión de sonido, sino también de actitud. Skadelos ha sabido mantener intacta esa esencia festiva que les vio nacer —esa capacidad de convertir cualquier lugar en una celebración— mientras suman nuevas capas musicales. Guitarras eléctricas, base rítmica sólida y una sección de vientos que aporta cuerpo y personalidad elevan ahora su propuesta hacia un terreno mucho más completo y contundente, sin perder frescura.
Musicalmente, la banda se mueve con naturalidad entre el ska, el rock, el pop y el punk, bebiendo de diferentes influencias pero sin encasillarse en ninguna. Esa mezcla, sumada al uso del gallego como lengua principal, les sitúa dentro de una escena en pleno crecimiento, donde cada vez más proyectos apuestan por identidad propia y conexión real con el público. En su caso, esa conexión se construye desde la cercanía, la energía y un mensaje que combina celebración y conciencia.
Sus canciones hablan de la vida en todas sus caras: los buenos momentos, los reencuentros, las dudas, la crítica social o el orgullo de lo propio. Todo ello se refleja especialmente en su nueva etapa, marcada por temas como "Volver a brindar", donde la banda pone el foco en los vínculos, en lo vivido y en todo lo que está por venir. Más que un concepto cerrado, lo que transmiten es una forma de estar en el mundo: aprender de lo vivido y celebrarlo.
En directo es donde Skadelos termina de cobrar sentido. Sus conciertos son pura energía compartida, un espacio donde el público deja de ser espectador para formar parte de la experiencia. Da igual el contexto: sala, festival o cualquier escenario improvisado, la banda consigue generar ese ambiente donde todo el mundo acaba cantando, bailando y dejándose llevar.
Pero si algo define realmente a Skadelos en este momento es la sensación de renacer. Tras un parón y varios cambios en la formación, el regreso en 2026 no es solo una continuación, sino casi un nuevo comienzo. La incorporación de nuevos miembros y la ampliación del sonido les ha permitido explorar nuevas posibilidades sin perder la esencia que los conecta con su público desde el primer día. Esa mezcla entre pasado y futuro es la que marca el pulso de esta nueva etapa.
También hay una intención clara de crecimiento. La banda mira más allá del circuito local, con la ambición de consolidarse dentro de la escena gallega y dar el salto a otros territorios. Lo hacen con los pies en la tierra, pero con la confianza de quien sabe que tiene un directo potente, canciones que conectan y una identidad reconocible. En un momento donde la música en gallego vive un impulso evidente, propuestas como la suya ayudan a ensanchar aún más el mapa.
Skadelos encara ahora una etapa clave. Su regreso en formato banda no solo supone un salto musical, sino también una declaración de intenciones. Quieren demostrar quiénes son, hasta dónde pueden llegar y por qué su propuesta merece un hueco dentro del panorama actual. Y lo hacen con una idea muy clara: que la música, ante todo, se sienta y se comparta.
Además, Skadelos son los ganadores de la 6ª convocatoria de Onda Chicha, un proyecto nacido en Santiago de Compostela que apuesta por dar visibilidad real a las bandas emergentes de nuestra tierra. Desde Fogar Festivais, como medio colaborador, seguimos apoyando esta iniciativa y dando espacio a propuestas que representan el presente y el futuro de la escena gallega.


