La sala Mardi Gras lleva presenciando el nacimiento y la consagración de generaciones de indie español desde que abrió sus puertas hace casi 27 años, y, la noche del 17 de abril, fue el turno de Sobrezero.
Los madrileños llegaron a A Coruña en un fin de semana marcado en rojo en su calendario, pues junto con el concierto del día siguiente en Zamora, concluían su primera gira de salas, y estaba más que claro que su misión era terminar por todo lo alto; objetivo que cumplieron con creces.
Al rededor de las 23:00, con una sala ya casi con su aforo completo, que se había ido llenando poco a poco, se escuchó por los altavoces una voz que decía que el mundo se iba a acabar, y que por eso habían preparado una verbena, y acto seguido empezaron a sonar algunos de los temas más icónicos de las fiestas de pueblo, como "La Bilirrubina", "Cuando zarpa el amor", "chica yeyé"... , haciendo referencia al título de su recién estrenado primer álbum, que presentan en esta gira “Hasta que el mundo estalle”.
El show abrió con potencia, carisma y energía, tres de las palabras que se podrían usar para describir a esta banda que desde hace un año, viene pisando fuerte y abriéndose camino en la escena indie de nuestro país.
“Camino Elegante” fue el tema escogido para sentar precedente de lo que sería el resto de la noche, y el público respondió con la misma energía y ganas, a un quinteto que aterrizaba en una sala gallega por primera vez en su carrera (pese haber visitado la comunidad en algunos festivales el año pasado).
El concierto siguió con la misma energía con varios temas del disco debut de Sobrezero como “Uma Thurman” o “Casa Murcias” que puso a todo el mundo a corear el verso “quien me ha robado el 2020” casi como un himno.
También hubo momento para interpretar algunos de sus temas antiguos, como “Dinamarca” o “Reina Mora”, también muy coreados; pues entre los asistentes estaba claro que había mucha gente que llevaba siguiendo la trayectoria de la banda durante un tiempo. Y precisamente durante este último tema fue donde el teclista salió de su lugar fijo para rapear durante un par de minutos, demostrando así la versatilidad y naturalidad de la banda para generar momentos sorprendentes en directo.
El ritmo del concierto fue frenético en todo momento, un no parar de bailes, saltos y energía, pero también hubo ocasiones para bajar pulsaciones, donde el quinteto sacó a relucir sus temas más emocionales, con, Josue, el vocalista, sacando la guitarra acústica y arrancando alguna lágrima y haciendo que el público levantase linternas, en canciones como “Todo Tiembla” o la inédita “Si tu no estás”, que según comentaron, tenían pensado sacar este mes de abril, pero seguramente acabe en el próximo disco.
Pero el momento más emocionante del concierto, llegó cuando la banda decidió dedicar una de las canciones, el seguidor más joven de la sala, un niño que asistía al concierto acompañado de su familia y que llevaba coreando todas y cada una de las canciones desde la primera fila desde el primer segundo del concierto, que rompió a llorar emocionado, y su emoción incluso arrancó lágrimas entre los miembros de la banda.
Entre canción y canción, solo había unos segundos para respirar antes de seguir bailando, pero casi al final del concierto, el grupo aprovechó para pausar la actuación y reivindicar las salas y los conciertos como un espacio de unión, y sentirse agradecidos a su público por crear ese espacio seguro.
El colofón final, llegó con temas como “Nena, no estás”, “Interferencias” tema en el que colaboran con Gabriel, de Shinova, y "Demasiado normal" su ultimo single, que también comparten, esta vez con la banda Éxtasis.
Y para cerrar, el tema que da nombre al disco, “Hasta que el mundo estalle”, para, precisamente, hacer estallar la Mardi Gras, y sentar precedente de lo que se viene, que todo apunta a que van a ser cosas grandes para este grupo que solo está empezando a demostrar de todo lo que es capaz.
Os dejamos con la galería de fotos del concierto:











