The Horrors aterriza por primera vez en A Coruña y pone el broche final al cartel de Noites do Porto 2026

Noites do Porto ya tiene cerrado el cartel de su sexta edición y lo hace sumando uno de esos nombres que llevaban tiempo sonando entre los seguidores del post-punk británico. The Horrors visitará por primera vez A Coruña en un concierto que además será su única parada gallega dentro de la gira de presentación de "Night Life", el trabajo con el que la banda inglesa vuelve a mirar a la oscuridad y crudeza de sus primeros discos. El grupo liderado por Faris Badwan actuará el 27 de junio en la sala Inn Club y se convierte en uno de los grandes reclamos de una edición que volverá a convertir distintos espacios de la ciudad en escenarios musicales durante casi dos semanas. El festival coruñés mantiene así su apuesta por una programación abierta a estilos muy distintos, mezclando artistas internacionales, propuestas estatales y una fuerte presencia gallega. Entre las nuevas confirmaciones también aparecen el argentino COTI y los colombianos Monsieur Periné, dos proyectos reconocidos...

Barro, relámpagos y catarsis: crónica de la primera jornada del Ouren Sound Fest 2026

Con la música de La Duendeneta como dulce recibimiento y con el sol apretando con fuerza sobre San Cibrao das Viñas, las puertas del Ouren Sound Fest se abrieron a las 18:30 entre largas colas de asistentes que intentaban acceder cuanto antes al recinto ante la magnitud de la primera gran actuación del cartel.


El cambio de ubicación al campo de fútbol del Parque Tecnológico marcó desde el primer momento la sensación de crecimiento del festival. El público fue llenando el recinto de forma progresiva en una tarde calurosa, de gafas de sol, primeras cervezas y esa mezcla de nervios y euforia que acompaña siempre al arranque de una gran jornada festivalera.

La primera gran actuación del cartel llegó de la mano de Carlos Ares, que volvió a confirmar el enorme momento creativo y escénico que atraviesa. El escenario, diseñado como un castro celta, reforzaba una identidad visual muy marcada que encajaba perfectamente con la propuesta del artista.


La formación sorprendió además con un cambio significativo sobre el escenario: Lina de Sol se incorporó a la guitarra, sustituyendo a Micaela —habitualmente al violín—, sin que el conjunto perdiera cohesión ni carácter.

Junto a Carlos y Lina aparecieron Marcos Cao, Begut, Antonio Tamargo, Sergio Delgado y Carlos Delgado, formando una banda compacta, muy conectada y con una complicidad evidente tanto entre ellos como con el público.



En una actuación trepidante que confirmó —una vez más— a Carlos como uno de los artistas más en forma del panorama actual, se fueron desgranando temas de sus dos primeros trabajos. Momentos como el público coreando al unísono el estribillo de "En la boca del lobo" marcaron uno de los primeros grandes picos de la jornada, mientras que el solo de Begut en "Un beso del sol" se convirtió en uno de los instantes más celebrados del concierto.

También sonaron "Materia Prestada", "Velocidad" y "Autóctono", en un bloque de canciones que mantuvo la energía en constante ascenso, con una alegría compartida sobre el escenario que se trasladaba directamente a la pista.

El cierre llegó con "Peregrino" y "Páramo", poniendo fin a una actuación sólida, cálida y con esa sensación de crecimiento continuo que dejó al público perfectamente enchufado para lo que venía después.



Con el cierre de Carlos Ares aún flotando en el ambiente, el recinto terminó de asentarse en ese punto exacto en el que el festival empieza a sentirse plenamente vivo. Las últimas notas de "Peregrino" y "Páramo" todavía resonaban en la memoria del público cuando el movimiento general se reactivó: barras, cambios de escenario, búsqueda de sombra y esa sensación de transición constante entre conciertos que marca el pulso real de una jornada así.

El calor seguía apretando y el ambiente ya era claramente de gran cita, con el recinto completamente volcado en la primera gran noche del Ouren Sound Fest. Entre conversaciones, expectativas y el murmullo creciente, se intuía que el siguiente paso iba a cambiar por completo la escala emocional de la jornada.

Y entonces llegó el turno de Love of Lesbian, probablemente una de las actuaciones más esperadas de toda la jornada y además especialmente cargada de significado después del reciente anuncio del parón indefinido que la banda realizará al finalizar 2026.



Con más de dos décadas de trayectoria, diez discos publicados y convertidos ya en uno de los nombres fundamentales del indie español, el grupo liderado por Santi Balmes volvió a demostrar por qué sus conciertos funcionan casi como rituales colectivos. La superbanda con nombres propios muy importantes como los de Julián Saldarriaga, Jordi Roig, Ricky Falkner, Dani Ferrer y Oriol Bonet, Love of Lesbian desplegó en Ourense una actuación que mezcló nostalgia, intensidad y un sentido de comunidad constante sobre el escenario.

La banda arrancó con "Ejército de salvación", tema que da nombre a su último trabajo de estudio, antes de encadenar clásicos y canciones de distintas etapas de una discografía que ha terminado marcando a varias generaciones. "Cuando no me ves" y "Bajo el volcán" mantuvieron al público completamente entregado desde el inicio, en un concierto que parecía avanzar hacia una noche grande y relativamente plácida hasta que todo cambió de golpe.




Fue durante "Noches reversibles" cuando la escena terminó adquiriendo un aire casi cinematográfico. Mientras el público coreaba aquello de “recuerda que si caímos en picado / es porque a veces fuimos nubes con la mente”, Santi Balmes levantó la mirada hacia el cielo y vio cómo los relámpagos comenzaban a cruzar la noche sobre el recinto. Por un instante, incluso pareció asustarse de haber provocado la tormenta con sus propias letras.

La lluvia empezó entonces a caer con rabia y fuerza, sorprendiendo completamente a buena parte del público. Algunos buscaron refugio como pudieron, mientras muchos otros resistieron estoicamente frente al escenario bajo el aguacero, negándose a abandonar el concierto pese al caos creciente.

Finalmente, los problemas eléctricos obligaron a detener la actuación. Durante cerca de veinte minutos el recinto quedó suspendido en una mezcla de incertidumbre, lluvia y conversaciones nerviosas, sin que nadie tuviera demasiado claro si el concierto podría continuar.



Pero terminó ocurriendo lo mejor posible.

Love of Lesbian regresó al escenario y recuperó inmediatamente a una inmensa mayoría del público, que pese a la mojadura volvió a concentrarse frente a las primeras filas como si nada hubiera pasado. Y entonces llegó la catarsis definitiva.

"1999", "¿Qué vas a saber?", "Incendios de nieve", "La Hermandad" y "Allí donde solíamos gritar" fueron cayendo una tras otra en una recta final de absoluto éxtasis colectivo. El cierre con "Fantástico" y "Club de Fans de John Boy" terminó convirtiendo el aguacero en una anécdota secundaria frente a la sensación compartida de estar viviendo uno de esos conciertos que quedan definitivamente unidos a la memoria de un festival.

El día acabó sucumbiendo y dando paso definitivamente a la noche, pero la tormenta no parecía tener las mismas intenciones. Desde aquel parón durante el concierto de Love of Lesbian, la lluvia intermitente —por momentos tímida y por momentos intensa— pasó a convertirse en la auténtica banda sonora de la jornada.


A lo lejos, de vez en cuando, algún relámpago volvía a adornar el cielo sobre San Cibrao das Viñas, dibujando destellos que contrastaban perfectamente con las luces del recinto y aportando a la noche una estética casi cinematográfica. El barro empezaba a abrirse paso en algunas zonas, las capuchas y los chubasqueros improvisados se multiplicaban entre el público y, aun así, nadie parecía dispuesto a abandonar el festival.

Y así, poco a poco, entre lluvia, conversaciones empapadas y el recinto resistiendo el temporal, llegó el momento de Iván Ferreiro.

Iván Ferreiro llegó al Ouren Sound Fest inmerso en la gira "Hoy x Ayer", con la que está celebrando sus 35 años en la música a través de un recorrido emocional por toda su trayectoria, desde los tiempos de Los Piratas hasta sus trabajos más recientes en solitario. Una especie de viaje hacia atrás y hacia delante al mismo tiempo que, más que un concierto, funciona como una reconstrucción sentimental de varias generaciones.



Acompañado por su hermano Amaro Ferreiro y una banda de gran formato entre los que volvía a estar presente el gran Ricky Falkner, el concierto se convirtió en un repaso emocional a toda una carrera. La lluvia siguió apareciendo de forma intermitente durante buena parte de la actuación, aunque ya sin llegar a convertirse en el gran chaparrón vivido horas antes con Love of Lesbian. El público, lejos de dispersarse, continuaba llenando el recinto y resistiendo bajo el agua con una entrega absoluta.

El concierto avanzó como un repaso continuo a himnos de distintas etapas. Sonaron "Hoy por ayer", "Extrema pobreza", "Te echaré de menos", "El equilibrio es imposible", "Fecha caducada", "Ciudadano A", "Mi matadero clandestino", "El viaje de Chihiro" y "Años 80", en una sucesión de canciones que el público coreó prácticamente de principio a fin.




Cada tema parecía despertar un recuerdo distinto entre las miles de personas presentes. Había algo especialmente poderoso en ver cómo el recinto seguía completamente conectado mientras Iván desgranaba canciones que llevan más de tres décadas acompañando a varias generaciones.

La recta final terminó de elevar el concierto a ese territorio emocional donde Iván se mueve como pocos. "Diecinueve" y "Turnedo" aparecieron unidas en uno de los momentos más celebrados de toda la noche antes de un cierre con "Mi coco" que dejó al público completamente entregado.



Peor suerte tuvo después Alcalá Norte, a quienes les tocó enfrentarse a una lluvia mucho más intensa que la vivida durante el concierto de Iván Ferreiro. A esas alturas de la madrugada el barro ya era parte del paisaje del recinto y el aguacero amenazaba constantemente con volver a poner en jaque el funcionamiento del festival, pero la banda logró sacar adelante su actuación completa, aunque con un ritmo más acelerado de lo habitual.

Álvaro, Jaime, Carlos Elías, Pablo y Laura desplegaron sobre el escenario toda la energía y el descaro que les caracteriza, desgranando buena parte de los temas de su primer álbum con "Los chavales", "Supermán", "La calle Elfo" o "El rey de los judíos (Un cosquilleo)", recibidos con una entrega absoluta por parte de un público que, pese a la climatología, seguía resistiendo frente al escenario como auténticos “guerreros” de la noche.

También hubo espacio para adelantar material del próximo disco con "Los llamados pitagóricos" o "El hombre planeta", confirmando que la banda sigue ampliando un universo propio cada vez más reconocible.



En medio de ese caos húmedo volvió a sobresalir Jaime como maestro de ceremonias absoluto: brindando con la bota de vino, invocando el espíritu celta de resistencia frente a las adversidades climatológicas al grito de “¡Gallegos!” y cerrando el show con su ya habitual teatralidad, incluso regalando puros al público como gesto final.

Uno de los momentos más especiales llegó con "Westminster", donde Álvaro se mezcló entre el público, bajando del escenario para compartir la canción desde dentro del propio barro y la lluvia, en una escena tan intensa como difícil de registrar. Y es que la persistencia del temporal terminó afectando también a la visibilidad general del espectáculo, haciendo que nuestro equipo optase por resguardar cámaras y equipos para evitar averías, lo que convirtió este concierto en una experiencia más vivida que documentada, casi irrepetible precisamente por su carácter efímero.

Poco después, la banda cerró con "La vida cañón" —“la canción del verano”, según ellos mismos— convertida en un estallido final entre pogo, agua y barro, como broche perfecto para una de las actuaciones más salvajes de la madrugada.

Tras la descarga de energía de Alcalá Norte, la jornada aún tenía un último nombre propio: Fontán, encargada de poner el cierre definitivo a la primera noche del Ouren Sound Fest con su propuesta de indie-rock y rock alternativo, de carácter introspectivo y atmósfera épica, pensada para estirar la madrugada hasta sus últimas consecuencias.

Sin embargo, a esas alturas la lluvia, el barro y el desgaste acumulado tras horas de conciertos hicieron que nuestro camino tomara otra dirección. Decidimos no acercarnos a su actuación, priorizando secarnos, recuperar fuerzas y cuidar energías para la siguiente jornada, aunque nos quedamos con las ganas reales de haber podido vivir su directo en estas condiciones tan extremas.

Antes de cerrar definitivamente el día, es imposible no poner en valor el papel de La Duendeneta y Mr. Kitos, que fueron fundamentales a la hora de amenizar los cambios de escenario y mantener el pulso del festival en una jornada especialmente dura desde el punto de vista meteorológico. Su presencia constante ayudó a que los tiempos entre conciertos no perdieran ritmo ni ambiente, incluso en los momentos más complicados.

Y, por supuesto, el reconocimiento al propio festival, que supo sostener una primera jornada exigente, marcada por la alternancia de sol, calor, tormenta, barro y catarsis colectiva. El esfuerzo del equipo fue evidente en cada detalle, logrando que, pese a todo, la experiencia siguiera siendo sólida, intensa y memorable.

El Ouren Sound Fest 2026 arrancó así con una noche de extremos. Una primera jornada de las que no se olvidan fácilmente, precisamente porque se vivió más con la piel que con cualquier otra cosa.