Hay bandas que nacen casi sin querer, como si la música fuese una consecuencia inevitable de todo lo vivido antes. Eso es lo que le pasa a Galerna, un grupo que no se entiende sin su historia compartida: amigos desde críos, olas, noches largas y esa sensación constante de querer construir algo propio frente al mundo. Lo suyo empezó mucho antes de subirse a un escenario. Entre escapadas al norte, inviernos duros y tardes eternas en habitaciones donde cabían un piano, una batería vieja y todas las ganas del mundo, fueron dando forma a canciones casi sin darse cuenta. Años después, aquel impulso acabaría tomando cuerpo de banda real, ya en plena pandemia, cuando decidieron encerrarse a ensayar y grabar lo que sería su primera carta de presentación. Desde entonces, su camino ha sido firme pero sin artificios. Con una sensibilidad que conecta directamente con nombres como McEnroe, La Buena Vida o Golpes Bajos, Galerna ha sabido encontrar su propio espacio dentro del pop emocional y narrativ...
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