Desde la apertura de puertas se respiraba un ambiente especial. La sala fue llenándose poco a poco, sin prisas, mientras amigos, familiares, seguidores habituales y curiosos ocupaban cada rincón del local. Muchos de los presentes habían seguido de cerca la evolución del grupo desde sus inicios y querían formar parte de una fecha marcada en rojo en el calendario de la banda. A medida que se acercaba la hora de inicio, la expectación fue creciendo hasta desembocar en una recepción especialmente cálida cuando los cinco músicos ocuparon sus posiciones sobre el escenario.
No tardó en quedar claro que Querido jugaba en casa. Desde los primeros compases se percibió una conexión especial entre banda y público. Cada intervención era recibida con aplausos, cada canción encontraba respuesta entre los asistentes y la sensación general era la de estar viviendo algo más que un simple concierto. Había ilusión, orgullo y cercanía en una sala que acompañó a los músicos durante toda la noche.
La actuación arrancó con "INTRO", una apertura perfecta para sumergirse en el universo del nuevo álbum, que a la tercera pudo sonar después de algunos problemillas técnicos del directo, antes de enlazar con "¿Solo Quiero Estar?" y "¿Ser un Robot?", dos de las composiciones incluidas en "¿Qué seré yo?". Desde el principio quedó patente la personalidad de un trabajo que gira alrededor de las preguntas, las incertidumbres y los conflictos que acompañan a una generación que intenta encontrar su lugar en un mundo cada vez más complejo.
Lejos de ofrecer respuestas sencillas, el nuevo disco abraza la duda como punto de partida. Cada canción funciona como una interrogación abierta, una reflexión sobre la identidad, el crecimiento personal y la sensación de desconcierto que acompaña a la entrada en la vida adulta.
Tras ese primer bloque centrado en las nuevas composiciones, llegó uno de los primeros viajes al pasado reciente del grupo con "Al Otro Lado del Atlántico", perteneciente a "Una Nueva Esperanza IV". La reacción del público confirmó que las canciones del debut siguen ocupando un lugar importante dentro del repertorio y de la historia de la banda. A partir de ahí, el concierto fue alternando ambas etapas de forma natural, permitiendo comprobar la evolución musical y compositiva del proyecto.
Volvieron entonces las canciones del nuevo álbum con "¿Quizá es así?" y "¿Capacidad?", piezas que continúan desarrollando el universo conceptual de "¿Qué seré yo?". Más tarde regresarían los recuerdos del primer disco con "Los Garvey", "Soportarlo", "Una Nueva Esperanza" y "Decir Adiós", configurando un repertorio equilibrado que permitió recorrer buena parte de la trayectoria de la formación viguesa.
Formada por Andrés Ferreiro, Antón Vigara, Roque Vázquez y Raúl Fernández, Querido continúa consolidando una propuesta que combina sensibilidad melódica, ambición sonora y una notable capacidad para conectar emocionalmente con el público. Sobre el escenario demostraron una vez más la complicidad que existe entre sus integrantes y la madurez que han ido adquiriendo a lo largo de estos años. Aunque todavía son una banda joven, sus canciones transmiten una personalidad cada vez más definida y una clara voluntad de construir un camino propio.
Uno de los aspectos más destacados de la noche fue precisamente la forma en la que el público se implicó en cada momento del concierto. No importaba si se trataba de canciones recién publicadas o de temas que llevan más tiempo acompañando a sus seguidores. La respuesta fue constante durante toda la actuación, con numerosos asistentes coreando letras y celebrando cada guiño de la banda desde el escenario.
La recta final llegó cargada de humor y complicidad. Andrés Ferreiro anunció que no habría el tradicional juego de abandonar el escenario para regresar minutos después con los bises. Entre risas explicó que la reducida dimensión de la sala y el hecho de que el camerino estuviera ocupado por el técnico de monitores hacían prácticamente imposible fingir una retirada. La ocurrencia provocó las carcajadas del público y sirvió para introducir los últimos temas de la noche.
El cierre estuvo protagonizado por varias de las colaboraciones incluidas en "¿Qué seré yo?". Primero sonó "¿Cómo no conocí a vuestra madre?", canción compartida con Merino. Aunque algunos asistentes soñaban con una aparición sorpresa, Andrés aclaró entre bromas que la artista madrileño no había podido desplazarse hasta Vigo. Algo similar ocurrió con "¿El Corazón?", grabada junto a David Ruiz, vocalista de La M.O.D.A., cuya presencia también fue imposible debido a sus compromisos profesionales.
La última gran colaboración de la noche fue "¿Qué va a pasar?", tema en el que participa Iván Ferreiro. Como era de esperar, muchos de los presentes mantenían la esperanza de ver aparecer al músico vigués sobre el escenario. Sin embargo, el propio Andrés explicó que el artista se actuaría en Sevilla ese mismo sábado. La anécdota dio pie a una nueva broma al recordar que Sergio M. Puga, productor del disco y colaborador habitual de ambos proyectos, viajaría precisamente al día siguiente hacia la capital andaluza.
La noche dejó además un pequeño capítulo para la intrahistoria del grupo. En los últimos temas del concierto, Andrés decidió estrenar una guitarra adquirida apenas una semana antes. El propio músico confesó con humor que ahora su principal trabajo consistía en aprender a tocar su nuevo instrumento. Los nervios propios de un estreno tan reciente se dejaron notar en algunos momentos y un pequeño problema relacionado con la afinación terminó condicionando el desenlace de la actuación, impidiendo que pudiera interpretarse la última canción prevista en el repertorio. Una anécdota que lejos de empañar la noche contribuyó a reforzar la sensación de espontaneidad y cercanía que presidió todo el concierto.

En el apartado visual, Querido apostó por una puesta en escena sencilla pero efectiva. El escenario presentaba una imagen sobria, apoyada por varias tiras de luz horizontales en la parte frontal y otras verticales situadas al fondo del escenario. Un planteamiento minimalista que permitió que las canciones y la interpretación ocuparan el centro de atención.
Pero si algo terminó definiendo la noche fue la cercanía de la banda con quienes acudieron a acompañarlos en una fecha tan importante. Lejos de desaparecer tras bajar del escenario, los cuatro integrantes permanecieron durante largo tiempo en el puesto de merchandising saludando a los asistentes, firmando discos, haciéndose fotografías y compartiendo conversaciones con quienes quisieron acercarse. La actividad se prolongó hasta bien entrada la noche, poniendo el mejor broche posible a una velada marcada por la complicidad y el cariño mutuo.
La presentación de "¿Qué seré yo?" dejó claro que Querido atraviesa uno de los momentos más interesantes de su trayectoria. El grupo continúa creciendo sin renunciar a su identidad, apostando por canciones construidas desde la honestidad y alejadas de la inmediatez que domina gran parte de la industria actual.
Os dejamos con la galería de fotos del concierto: