Garbage convierte la Sala Pelícano en un templo del rock alternativo en una noche histórica para Galicia

Hay conciertos que trascienden el simple hecho de ver a una banda sobre un escenario. La visita de Garbage a A Coruña fue uno de ellos. La actuación, enmarcada dentro de la programación del Gozo Fest, reunió en la Sala Pelícano a varias generaciones de seguidores que llevaban décadas esperando un momento que parecía imposible. Y es que el grupo liderado por Shirley Manson aterrizaba por primera vez en Galicia para presentar su último trabajo, "Let All That We Imagine Be the Light", en una cita que, además, que será también la última oportunidad de verlos en tierras gallegas.


La expectación era enorme y el ambiente se respiraba desde mucho antes de que se apagaran las luces. La misteriosa sintonía de "Twin Peaks Theme" sirvió como introducción perfecta para preparar a un público que respondió con una gran ovación cuando la banda apareció sobre el escenario.

El concierto arrancó con "There's No Future in Optimism" y "Hold", dos de las composiciones más recientes del grupo que dejaron claro desde el primer momento que Garbage sigue mirando hacia delante sin renunciar a la identidad que los convirtió en una referencia del rock alternativo de los noventa. El sonido fue contundente, preciso y con una producción impecable que permitió disfrutar de cada detalle.



No tardaron en llegar los primeros clásicos. "Empty" abrió la puerta a una sucesión de himnos como "I Think I'm Paranoid" y la siempre celebrada "Stupid Girl", recibidas con una energía desbordante por parte de un público entregado desde el primer minuto. Shirley Manson, magnética y cercana, volvió a demostrar por qué sigue siendo una de las grandes frontwoman del rock. Con una presencia escénica arrolladora, alternó momentos de intensidad con otros más íntimos, conectando constantemente con la sala.

El repertorio encontró un equilibrio perfecto entre pasado y presente. Temas como "Right Between the Eyes", "Vow" o "No Horses" convivieron con piezas más recientes como "It's All Over but the Crying", "Have We Met (The Void)", "Control" o "Chinese Fire Horse", todas ellas defendidas con la misma convicción que los grandes clásicos de su discografía.



Uno de los momentos más especiales llegó con "#1 Crush", interpretada con una atmósfera envolvente que convirtió la Sala Pelícano en un silencio casi absoluto antes de que estallaran los aplausos. Poco después, "Cherry Lips (Go Baby Go!)" devolvió la fiesta a la pista con un público completamente entregado.

La recta final fue un auténtico desfile de himnos. "When I Grow Up" levantó a toda la sala antes de que "Push It" desatara uno de los momentos más explosivos de la noche. La intensidad continuó con "The Day That I Met God", dejando el escenario preparado para un bis que nadie quería que llegara... porque significaba que el final estaba cerca.



Tras unos minutos de espera, Garbage regresó para interpretar "Only Happy When It Rains", posiblemente la canción más esperada de toda la noche. Bastaron los primeros acordes para que la Sala Pelícano se convirtiera en un inmenso coro que acompañó de principio a fin a Shirley Manson, poniendo el broche perfecto a una actuación cargada de nostalgia, calidad musical y emociones.

Más allá del repertorio, el concierto confirmó que Garbage mantiene intacta su capacidad para emocionar sobre un escenario. Sin artificios innecesarios, apoyados en una banda sólida y en un catálogo de canciones que han marcado a varias generaciones, ofrecieron una actuación elegante, potente y absolutamente convincente.




La despedida dejó una sensación agridulce. Haber podido disfrutar por fin de Garbage en Galicia fue un regalo para sus seguidores, aunque la idea de que esta pueda haber sido también su única visita convierte la noche en un recuerdo todavía más especial. Una de esas citas que, con el paso de los años, muchos podrán decir con orgullo que estuvieron allí.

Os dejamos con la galería de fotos del concierto: