Leiva convierte Vigo en su casa en la primera de dos noches inolvidables

La cuenta atrás para el final de la gira Gigante hizo parada este viernes en el Muelle de Trasatlánticos del Puerto de Vigo y lo hizo con una primera noche difícil de olvidar. Leiva volvió a demostrar el estrecho vínculo que mantiene con el público gallego en un concierto en el que no faltaron los grandes himnos de su carrera, varias sorpresas para los seguidores más fieles y un invitado de lujo que terminó de convertir la velada en una de las más especiales de este tramo final del tour. Desde mucho antes de la apertura de puertas ya se respiraba un ambiente de gran cita. Miles de personas fueron llenando el recinto con la ilusión de asistir al primero de los dos conciertos consecutivos con los que el madrileño ha querido despedirse de Vigo dentro de la gira. Cuando las luces se apagaron y comenzaron a sonar los primeros acordes de " Bajo presión ", el público respondió con una ovación que marcaría el tono del resto de la noche. Sin apenas dar tregua, Leiva enlazó " La l...

O Son do Camiño 2026: una jornada de clímax, identidad gallega y espectáculo total

La tercera jornada de O Son do Camiño 2026 cerró una edición marcada por el calor, la afluencia masiva y una programación que volvió a tender puentes entre la escena gallega, el pop estatal y los grandes nombres internacionales de la electrónica y el directo festivalero. El Monte do Gozo funcionó, una vez más, como ese espacio donde estilos muy distintos conviven sin fricción aparente, empujados por un público entregado desde primera hora.



La tarde arrancó con Sarria, el proyecto musical del malagueño Ignacio Sarria, una de las grandes promesas del pop-rock y la psicodelia en España. Su propuesta destaca por un sonido añejo que fusiona el rock clásico y el folk de los años sesenta y setenta con una sensibilidad plenamente actual, algo que volvió a quedar claro en un inicio de jornada especialmente exigente por las altas temperaturas.


Sarria actuó bajo un sol abrasador, pero el concierto sonó perfecto desde el primer momento. Con una ejecución sólida y sin fisuras, fue desplegando un repertorio en el que no faltaron temas como "Flor", "Gitana" o "El agujero", piezas que ya funcionan como columna vertebral de su directo. El cierre llegó con "A tu vera", elegida para poner el broche a una actuación que confirmó la solidez de su propuesta en vivo y su capacidad para abrir un festival de gran formato sin perder identidad.


El relevo lo tomó Ortiga, proyecto del músico gallego Manuel González González, una de las figuras más particulares y reconocibles de la nueva escena festiva en Galicia. Su propuesta ha sabido construir un lenguaje propio en el que conviven la verbena tradicional, el pop más inmediato y una lectura contemporánea de la música popular, siempre desde un enfoque lúdico y sin pretensiones.

En O Son do Camiño, Ortiga consiguió congregar a muchísima gente pese a las tempranas horas de la tarde. Su propuesta volvió a convertir el escenario en una auténtica verbena gallega, con ese estilo inconfundible que mezcla tradición popular, actitud desenfadada y una lectura completamente actual de los ritmos festivos.



En su setlist no faltaron temas recientes como "Tapuñalo", "Carmiña Carmela" o "As Mociñas", que reforzaron esa mezcla entre inmediatez pop y raíz popular que define su directo. El concierto dejó además varios momentos especiales con invitados: 9Louro apareció en uno de los temas, mientras que el DJ Kike Varela se sumó en otro distinto, aportando aún más variedad y energía a una actuación ya de por sí volcánica.

Desde el primer tema, el público entró en dinámica, respondiendo con baile y complicidad a un espectáculo pensado para el disfrute inmediato. Uno de los momentos más llamativos llegó cuando el propio Ortiga bajó del escenario y terminó mezclándose con los asistentes, borrando durante unos minutos la habitual distancia entre artista y público y reforzando esa sensación de celebración colectiva que atraviesa todo su proyecto.


El turno después fue para Carlangas, músico compostelano, que aprovechó su paso por O Son do Camiño para presentar en directo su nuevo álbum "Universo Paralelo". El artista gallego afincado en la capital, sin embargo, no se limitó a la novedad discográfica y también abrió espacio para repasar su trayectoria anterior, tanto en solitario como en su etapa al frente de la querida Novedades Carminha, generando uno de los tramos más coreados de su actuación y reafirmando la conexión que mantiene con el público desde hace años.


En el escenario Estrella Galicia, Dorian volvió a demostrar por qué es una de las bandas más fiables del circuito festivalero. Su repertorio convirtió el recinto en un gran coro colectivo, con himnos generacionales que funcionaron como punto de encuentro entre distintas generaciones de público. La banda catalana sostuvo el pulso del día con un directo que combinó energía, melodía y esa capa de electrónica que define buena parte de su identidad sonora.

El concierto arrancó con "Los amigos que perdí", marcando desde el inicio un tono de intensidad emocional que fue creciendo a lo largo de la actuación. No faltaron algunos de sus grandes éxitos más reconocibles, como "Verte amanecer", "Hasta que salga el sol" o "A cualquier otra parte", coreados de principio a fin por un público completamente entregado.



Uno de los momentos más celebrados llegó con el homenaje a Alaska y su mítico "Bailando", que sirvió como puente festivo antes del tramo final del concierto. El cierre definitivo se reservó para "La tormenta de arena", convertida en una auténtica explosión colectiva que transformó el recinto en un karaoke masivo y puso uno de los puntos álgidos de la jornada.

Durante la actuación, la banda quiso detenerse para agradecer el apoyo constante del público presente, al que definieron como parte fundamental de su trayectoria. En ese momento, señalaron a Galicia como una especie de segunda tierra, destacando que fue el primer lugar fuera de Cataluña en brindarles una oportunidad y en entender su propuesta musical, incluso antes de que ese reconocimiento llegara en su propio entorno. Un gesto que fue recibido con una notable ovación por parte del público.


Sen Senra se situó como uno de los nombres más esperados de la jornada. El artista de Forcarei llegó a O Son do Camiño en un momento de plena consolidación artística, con un proyecto que ya trasciende la escena gallega para ocupar un lugar destacado en el panorama nacional e internacional.

Su directo mantuvo ese equilibrio entre elegancia y contundencia que define su actual etapa, apoyado en una producción cuidada y una puesta en escena que refuerza el carácter más global de su propuesta. En esta ocasión, Sen Senra se presentó acompañado de un sexteto, lo que dio aún más cuerpo y profundidad al sonido, reforzando la dimensión más orgánica de su repertorio en vivo.


El concierto funcionó como una demostración de crecimiento artístico, con un público especialmente entregado que respondió a cada uno de los pasajes del show. No faltaron temas como "Qué Facilidad", "No me sueltes más", "No quiero ser un cantante" o "Padiante", este último como guiño final a casa, cantado en gallego y recibido como uno de los momentos más emotivos de su actuación.

El concierto confirmó la sensación de que su proyecto ha dado un salto definitivo, situándose en un punto donde identidad propia, ambición estética y proyección internacional conviven con naturalidad.


Con el recinto completamente lleno, Guitarricadelafuente apostó por uno de los conciertos más destacados de la jornada, presentando "Spanish Leather" en formato quinteto y repasando también temas de su primer trabajo, en un directo que se movió entre la delicadeza y una producción escénica muy cuidada.

El repertorio incluyó algunos de sus temas más reconocibles, como "Full Time Papi", "Caballito", "Conticinio" o "Agua y mezcal", recibidos con especial entusiasmo por un público que llenó el recinto. La propuesta se apoyó además en una producción audiovisual muy trabajada, con una narrativa visual más ambiciosa que en giras anteriores, que reforzó la atmósfera del concierto y lo situó como uno de los momentos más completos de la jornada.



En formato de banda ampliada y con un enfoque mucho más escénico, el artista dio un salto evidente en contundencia y presencia sobre el escenario, consolidando la sensación de estar ante uno de los directos más sólidos del circuito actual.

El concierto tuvo además un componente emocional añadido: la presencia de su hermana Lucía entre el público, a quien felicitó por su cumpleaños durante la actuación, sumando un instante cercano en medio de una puesta en escena de gran formato.


La parte final de la jornada tuvo una protagonista clara: Lola Índigo, que firmó uno de los conciertos más multitudinarios y, sin duda, más celebrados de toda la noche en el festival. Su actuación se planteó como un show de gran formato dividido en actos, con una narrativa escénica muy marcada, cambios constantes de ritmo y una producción pensada para el impacto visual y el baile continuo.

El primer bloque, VERDE, sirvió como carta de presentación del espectáculo, con una apertura potente en la que sonaron: "Ya no quiero ná", "Mujer bruja", "Maldición" y "Santería", estableciendo desde el inicio ese equilibrio entre pop urbano, raíces latinas y energía coreográfica que define su proyecto.



En el segundo acto, el show amplió registros y referencias, con momentos como: "Mala suerte", "Trendy" o "Casanova", además de temas como "De plastilina", "La primavera" o "Tus iniciales", que fueron consolidando una dinámica ascendente en la que el concierto no dejaba de cambiar de textura. También hubo espacio para una de las partes más coreadas de la noche con "La niña de la escuela", reducida y reformulada dentro del flujo del espectáculo.

Uno de los puntos más comentados de la actuación llegó con "1000cosas", donde la artista sorprendió con una puesta en escena especialmente provocadora, apareciendo en lencería a lo largo de todo el tema, en línea con la estética más atrevida y performativa que ha ido reforzando en su directo.

El tercer acto llevó el concierto directamente al terreno del gran espectáculo de estadio, con un interludio de bailarines que incluyó guiños a referencias como "Alors on danse" o "Levels", reforzando el carácter híbrido del show entre pop, electrónica y cultura de pista. A partir de ahí, el repertorio encadenó algunos de sus temas más recientes y virales, como "Mi coleta", "Discoteka", "Una bachata", "El bachatón de la L", "Pa ti toá" o "Moja1ta", en un tramo diseñado claramente para mantener al público en constante movimiento.



El cierre del bloque principal llegó con "Dragón" y "El tonto", antes de un bis final reservado para "La reina", con el que la artista selló una actuación que funcionó como auténtico punto culminante de la jornada.

Más allá del repertorio, el concierto destacó por su capacidad para sostener una energía prácticamente ininterrumpida, apoyada en coreografías milimétricas, cambios de vestuario y una dirección escénica muy cuidada. El público respondió de forma unánime, convirtiendo el recinto en una gran pista de baile y confirmando el peso de Lola Índigo como una de las artistas más potentes del circuito de festivales en España.

Fue, en términos de respuesta y volumen de público, la actuación más aplaudida de la noche, y la que terminó de inclinar la jornada hacia el terreno del espectáculo total. En una edición marcada por la mezcla de estilos y la convivencia entre escenas, su concierto actuó como clímax absoluto: el punto en el que O Son do Camiño dejó de ser una suma de conciertos para convertirse en una experiencia colectiva de gran formato, cerrando la jornada con una sensación de euforia compartida que se extendió mucho más allá del último acorde.

El festival volvió a demostrar en esta tercera jornada su capacidad para articular una programación diversa sin perder coherencia. Desde el pop-rock psicodélico de Sarria hasta la electrónica final de la noche, pasando por la identidad gallega de Ortiga, Carlangas o Sen Senra, O Son do Camiño cerró una edición en la que lo local y lo global volvieron a convivir con naturalidad, consolidando el Monte do Gozo como un punto de encuentro musical imprescindible del verano.

Os dejamos con la galería de fotos del concierto: