Resurrection Fest 2026: un final a la altura de una edición para el recuerdo

Tras tres jornadas repletas de emociones, kilómetros recorridos entre escenarios y decenas de conciertos inolvidables, el Resurrection Fest Estrella Galicia 2026 afrontaba su última jornada con un cartel capaz de satisfacer prácticamente cualquier gusto dentro de la música pesada. Desde primera hora de la tarde hasta bien entrada la madrugada, Viveiro volvió a convertirse en el epicentro europeo del metal, el hardcore y el rock más contundente.


Con numerosos conciertos solapándose durante buena parte del día, nuestro equipo volvió a dividirse en muchas ocasiones para intentar cubrir el mayor número posible de actuaciones.

La última jornada arrancó en el Main Stage con una de las propuestas más desenfadadas y explosivas de todo el festival. A pesar de actuar en una franja tan temprana como la comprendida entre las 14:50 y las 15:40 horas, los japoneses Iscream Never Ground consiguieron congregar a una multitud sorprendentemente numerosa, confirmando que el excelente recuerdo dejado en la pasada edición había multiplicado el interés por volver a verlos en Viveiro.



Su inconfundible combinación de metal digital, pop punk, ska y electrónica pesada volvió a convertir el concierto en una auténtica fiesta colectiva. Más que un simple directo, la banda transformó su actuación en lo que ellos mismos definen como una auténtica "gymkhana colectiva" o un "concierto aeróbico", donde el público deja de ser espectador para convertirse en protagonista.

Coreografías multitudinarias, saltos sincronizados y continuos pogos fueron sucediéndose bajo el intenso sol de Viveiro siguiendo las indicaciones de los tres vocalistas. Uno de los momentos más memorables llegó cuando enseñaron a miles de asistentes a bailar el clásico two-step del hardcore, consiguiendo una de las imágenes más espectaculares y comentadas de toda la jornada.


La frenética dinámica sobre el escenario, marcada por constantes cambios de ritmo, bases electrónicas aceleradas, disfraces llenos de color y una interacción permanente con los asistentes, sirvió como el mejor remedio contra el cansancio acumulado tras cuatro intensos días de festival.

Si el pasado año sorprendieron actuando en la carpa de la Chaos Stage, este salto al Main Stage confirmó definitivamente el idilio existente entre Iscream Never Ground y el público del Resurrection Fest, al tiempo que evidenció el importante crecimiento internacional que la formación japonesa está experimentando en Europa.

La anécdota más simpática llegó cuando Rango apareció sobre el escenario luciendo un gorro de Pikachu que un asistente le había colocado tras mezclarse con el público. Antes de despedirse, la banda invitó a todos los presentes a acercarse a su puesto de merchandising, bromeando con que era bastante más pequeño de lo previsto después de que parte de su equipaje se hubiera perdido durante los vuelos hasta España.

Desde el Main Stage nos desplazamos hasta la Ritual Stage para asistir al concierto de los checos Stellvris, una de las bandas llamadas a convertirse en una de las grandes revelaciones del metal moderno europeo. Lo vivido en Viveiro confirmó que el calificativo no resulta exagerado.



Su propuesta, construida sobre breakdowns demoledores, sintetizadores futuristas y una producción muy contemporánea, encontró rápidamente una magnífica respuesta por parte del público. Gran parte del protagonismo recayó sobre Nicol Hofman, una frontwoman magnética que volvió a demostrar un registro vocal espectacular, alternando guturales desgarradores con voces limpias de enorme calidad sin perder un ápice de intensidad.

Uno de los momentos más especiales de la actuación llegó con la interpretación de "Contra El Silencio", una composición que fusiona el metal moderno con sutiles influencias latinas y letras en español, estableciendo una conexión muy especial con los asistentes.


Musicalmente, Stellvris desplegó una instrumentación demoledora basada en guitarras de afinaciones graves, una contundente sección rítmica y una acertada integración de elementos electrónicos que aportaban profundidad a cada tema. La respuesta del público fue inmediata, con varios mosh pits sucediéndose durante buena parte del concierto.

La implicación de Nicol Hofman con los asistentes terminó de redondear una actuación sobresaliente. En dos ocasiones descendió del escenario para fundirse con el público y, en la segunda de ellas, incluso se lanzó a realizar crowd surfing, desatando una de las mayores ovaciones de la tarde.

Como colofón, la vocalista permaneció varios minutos saludando, firmando discos y merchandising, haciéndose fotografías y conversando con todos aquellos que se acercaron hasta ella, demostrando una cercanía que terminó de conquistar a quienes descubrieron por primera vez a la banda.

Con el recinto ya plenamente en funcionamiento llegaba el turno de uno de los grandes referentes del metal nacional. Hamlet regresaba al Resurrection Fest dentro de su Inmortal Tour 2025-2026, dispuesto a demostrar una vez más por qué continúa siendo una referencia imprescindible dentro de la escena estatal.



Los acordes de la clásica "Misirlou", utilizada como introducción antes de saltar al escenario, sirvieron para congregar a una gran cantidad de público frente al Main Stage. En apenas unos segundos, la expectación dio paso a una descarga de metal directa, intensa y completamente libre de artificios.

Desde el primer tema quedó claro que la banda madrileña había venido a dejar huella. Su actuación conectó de inmediato tanto con quienes llevan décadas siguiendo su trayectoria como con una nueva generación de aficionados que pudo comprobar de primera mano por qué Hamlet continúa ocupando un lugar privilegiado dentro del panorama nacional.

Al frente, Molly volvió a exhibir todo su carisma, liderando el concierto con la intensidad y contundencia que siempre le han caracterizado. A su lado, Luis Tárraga firmó una actuación sobresaliente a la guitarra, combinando la precisión de sus riffs con una entrega absoluta sobre el escenario. Sus continuos saltos y su constante movimiento dejaron algunas de las imágenes más espectaculares del concierto, haciendo las delicias de nuestro fotógrafo.


Sin necesidad de recurrir a grandes producciones ni efectos visuales, Hamlet volvió a demostrar que cuando una banda posee canciones, experiencia y actitud, el resto resulta completamente secundario. Lo dieron absolutamente todo durante su paso por Viveiro, firmando uno de los conciertos más sólidos de la jornada.

En el Main Stage, Imminence afrontaba su única actuación en España durante 2026, circunstancia que convirtió su paso por Resurrection Fest en una cita imprescindible para los seguidores del metalcore contemporáneo.



Los suecos ofrecieron un espectáculo impecable tanto en el apartado musical como en el visual. Liderados por Eddie Berg y el guitarrista Harald Barrett, desplegaron una puesta en escena elegante y tremendamente cuidada que acompañó a la perfección una ejecución musical prácticamente impecable.

Uno de los grandes sellos de identidad de Imminence volvió a ser la capacidad de Eddie Berg para alternar su poderosa voz con el violín, un instrumento que aporta una personalidad única a las composiciones de la banda. A ello se sumó el uso de guitarras interpretadas con arco en algunos pasajes, creando atmósferas envolventes que contrastaban a la perfección con los demoledores breakdowns que hicieron vibrar al público del Main Stage.


El repertorio sirvió para presentar parte de su trabajo más reciente, "The Return of The Black", además de interpretar algunos de sus sencillos más celebrados, como "God Fearing Man", recibido con una gran ovación por parte de los asistentes.

También merece una mención especial el batería Adam Janzi, cuya precisión, potencia y capacidad para sostener los constantes cambios de dinámica terminaron convirtiéndose en uno de los aspectos que más nos impresionó de toda la actuación.

Mientras tanto, parte del equipo se desplazó hasta la Desert Stage para asistir al debut en Resurrection Fest de The Gems. El proyecto liderado por Guernica Mancini, Mona Lindgren y Emlee Johansson, nacidas tras su salida de Thundermother, compareció en Viveiro como un sólido cuarteto dispuesto a demostrar que esta nueva aventura posee identidad propia.



Respaldadas por su reciente incorporación al sello Napalm Records, ofrecieron un concierto compacto, enérgico y lleno de actitud. La poderosa voz de Guernica Mancini, unos riffs cargados de sabor clásico y una colección de melodías y estribillos irresistibles conquistaron rápidamente al público congregado frente a la Desert Stage.

The Gems dejó claro que el hard rock de corte más clásico sigue gozando de una magnífica salud y confirmó que su nombre está llamado a ocupar un lugar cada vez más importante dentro del panorama europeo.

Justo después, Frontierer volvió a demostrar por qué se ha convertido en una auténtica banda de culto para los amantes de los sonidos más extremos. Su inclasificable combinación de mathcore, grindcore, hardcore y metal industrial convirtió la Chaos Stage en un auténtico torbellino sonoro donde el caos estaba perfectamente calculado.



Desde el primer minuto, la formación escocesa desplegó un muro de sonido de una precisión técnica impresionante, alternando cambios de ritmo imposibles, guitarras abrasivas y una intensidad constante que apenas concedió un segundo de respiro al público.

Lejos de intimidar, aquella complejidad encontró una respuesta inmediata entre los asistentes. La carpa presentó una magnífica entrada durante toda la actuación, con una multitud completamente entregada que respondió con continuos mosh pits, transformando el recinto en un auténtico hervidero de energía.

Fue una de las actuaciones más destructivas de todo el fin de semana, pero también una demostración de que la agresividad puede ir acompañada de una ejecución absolutamente impecable. Frontierer volvió a confirmar que continúa siendo una referencia imprescindible para quienes buscan llevar la intensidad al límite.



Mientras tanto, la Ritual Stage acogía el estreno de Hand of Juno en el Resurrection Fest, una de las bandas emergentes que mayor expectación despertaba dentro del metal moderno europeo.

El trío milanés confirmó desde los primeros compases que posee una personalidad perfectamente definida. Su combinación de riffs industriales, bases electrónicas, pasajes post-hardcore y breakdowns demoledores construyó una propuesta tan oscura como envolvente, capaz de alternar momentos de enorme contundencia con otros mucho más atmosféricos.

Buena parte del repertorio giró alrededor de su álbum "Psychotic Banana", donde las capas de sintetizadores y los elementos industriales aportan una profundidad sonora que también supieron trasladar al directo.

La banda cuidó especialmente el apartado visual, acompañando cada composición con una estética muy trabajada que reforzó todavía más la identidad del proyecto.

Muchos asistentes descubrían por primera vez a Hand of Juno, pero eso no impidió que los primeros mosh pits aparecieran rápidamente entre las primeras filas. También destacó la actitud de la formación sobre el escenario, disfrutando visiblemente de cada minuto de su estreno en Viveiro y transmitiendo esa ilusión a un público que terminó despidiéndolos con una gran ovación.


Con la tarde entrando ya en su tramo decisivo, el Main Stage recibía a una de esas bandas que marcaron a toda una generación. P.O.D. (Payable On Death) regresaba a España en su única actuación del año, convirtiendo su paso por Resurrection Fest en una cita obligada para los seguidores del nu metal de comienzos de siglo.

Aunque el concierto arrancó con algunos pequeños problemas técnicos de sonido (hasta dos veces se quedaron sin sonido), la experiencia acumulada por la banda permitió superar rápidamente esas dificultades para dar paso a una actuación que fue creciendo canción tras canción.

Al frente del grupo, Sonny Sandoval volvió a demostrar por qué sigue siendo uno de los frontman más carismáticos del género. Agitando sus inconfundibles rastas y buscando constantemente la participación del público, consiguió que la explanada del Main Stage respondiera desde los primeros minutos.

El repertorio fue una auténtica sucesión de himnos generacionales. "Boom" desató los primeros grandes saltos colectivos y los pogos comenzaron a multiplicarse frente al escenario, recordando la enorme influencia que P.O.D. tuvo durante la explosión del nu metal a principios de los años 2000.


Uno de los momentos más emocionantes de toda la jornada llegó durante "Youth of the Nation", cuando la banda invitó a subir al escenario a los ya tradicionales ResuKids. Los más pequeños compartieron protagonismo con Sonny y el resto de la formación mientras miles de personas coreaban la canción al unísono, dejando una de las imágenes más entrañables de todo el festival y reflejando a la perfección ese ambiente familiar que caracteriza al Resurrection Fest.

El desenlace no podía tener otro nombre que "Alive", convertida en el auténtico clímax de la actuación. Miles de personas saltaron al mismo tiempo acompañando a la banda en un final cargado de energía que confirmó que P.O.D. sigue conservando intacta su capacidad para emocionar y conectar con públicos de distintas generaciones.

Tras la descarga de adrenalina vivida con P.O.D., el ambiente cambió completamente en la Desert Stage con la llegada de A.A. Williams, protagonista de uno de los conciertos más especiales y, para nosotros, uno de los grandes momentos de toda esta edición del Resurrection Fest.

La compositora y multiinstrumentista británica convirtió el escenario en un auténtico refugio de oscuridad, introspección y emoción. Durante toda su actuación consiguió envolver al público en una atmósfera hipnótica donde cada silencio, cada crescendo y cada nota parecían tener un significado especial.



Su propuesta volvió a demostrar por qué resulta tan difícil de etiquetar. Shoegaze, doom, folk y post-rock convivieron con absoluta naturalidad en un repertorio que alternó delicados pasajes de enorme sensibilidad con explosiones sonoras capaces de poner la piel de gallina.

En un festival dominado por la contundencia, A.A. Williams ofreció un oasis de delicadeza, melancolía y belleza, recordando que la música pesada también puede emocionar desde la calma.

Especialmente brillante volvió a mostrarse tanto al piano como a la guitarra, dos instrumentos con los que construyó auténticos paisajes sonoros antes de desembocar en crescendos de una intensidad emocional extraordinaria.

Su actuación trascendió lo puramente musical para convertirse en una experiencia inmersiva que terminó atrapando por completo al público congregado en la Desert Stage. Una demostración de talento que confirmó por qué está considerada una de las creadoras más interesantes de la escena contemporánea.

Con la noche ya plenamente instalada sobre Viveiro llegaba otro de los grandes solapes de la jornada. Mientras una parte del equipo se dirigía a la Chaos Stage para reencontrarse con Converge, otra ponía rumbo a la Ritual Stage, donde Dogma protagonizaba una de las actuaciones más esperadas y comentadas del festival.

El regreso de Converge a España, siete años después de su última visita y en una fecha exclusiva dentro de su gira, había convertido su actuación en una cita imprescindible para los seguidores del hardcore más extremo.

Los de Massachusetts no decepcionaron. Liderados por Jacob Bannon, ofrecieron una auténtica tormenta de hardcore, metal y experimentación matemática que volvió a demostrar por qué siguen siendo una de las bandas más influyentes de las últimas décadas.



El repertorio repasó algunos de los grandes himnos de discos fundamentales como "Jane Doe", "You Fail Me" o "All We Love We Leave Behind", interpretados con una intensidad absolutamente demoledora.

Las primeras filas respondieron con una entrega total. Los mosh pits se sucedieron sin descanso durante toda la actuación, convirtiendo la Chaos Stage en un auténtico hervidero de cuerpos en movimiento y confirmando que Converge mantiene intacta esa autenticidad underground que tan bien ha sabido conservar incluso actuando en un macrofestival de la dimensión del Resurrection Fest.

Mientras tanto, la Ritual Stage recibía a Dogma, una de las bandas que mayor curiosidad había despertado durante los últimos meses.


Desde su aparición sobre el escenario, la formación captó todas las miradas gracias a una puesta en escena tan teatral como provocadora. Sus ya características monjas tenebrosas sorprendieron además luciendo una llamativa versión de la camiseta roja de la selección española, un guiño que no tardó en convertirse en uno de los detalles más comentados de toda la jornada.

Es cierto que buena parte del público se acercó movido por el revuelo mediático que ha acompañado a la banda durante el último año. Sin embargo, Dogma dejó claro que detrás de toda esa estética existe una propuesta musical con mucho recorrido.

Temas como "Forbidden Zone" o "Made Her Mine" mostraron una banda muy sólida sobre el escenario, mientras que su particular versión de "Like a Prayer", de Madonna, terminó convirtiéndose en uno de los momentos más celebrados del concierto.



Las guitarras sonaron compactas, la sección rítmica sostuvo el pulso del espectáculo con firmeza y la vocalista dominó el escenario con una mezcla de sensualidad, autoridad y teatralidad que encaja perfectamente con el concepto artístico de la formación.

Más allá del morbo, la polémica o la llamativa imagen que proyectan, Dogma demostró en Viveiro que posee canciones, personalidad y un directo capaz de sostener por sí solo toda la expectación que la rodea, firmando una de las actuaciones más comentadas de la última jornada.

La recta final de la última jornada nos reservaba el solape más complicado de todo el día. Mientras el Main Stage se preparaba para recibir a uno de los grandes nombres del cartel, la Desert Stage acogía el cierre de uno de los grupos más interesantes del rock psicodélico actual.

La responsabilidad de clausurar el escenario principal recayó sobre Marilyn Manson. Si bien la expectación previa y la afluencia de público fueron ligeramente inferiores a las vividas durante las actuaciones de Iron Maiden o Limp Bizkit, quienes decidieron despedir el festival frente al Main Stage disfrutaron de un concierto que disipó cualquier duda sobre el estado actual del artista estadounidense.



Desde su aparición quedó patente que el llamado Reverendo atraviesa uno de sus mejores momentos de los últimos años. Con una voz firme, una actitud recuperada y una presencia escénica que recordó a la de sus mejores épocas, Marilyn Manson firmó una actuación sólida, convincente y respaldada por una banda que sonó compacta de principio a fin.

El concierto arrancó con "Nod If You Understand", una elección que sorprendió a muchos asistentes y que sirvió para introducir un repertorio construido con inteligencia, alternando grandes clásicos con composiciones más recientes. "Disposable Teens", "Angel With the Scabbed Wings", "Great Big White World", "This Is the New Shit", "Dried Up, Tied and Dead to the World" y "The Love Song" mantuvieron un ritmo constante durante el primer tramo del espectáculo, encontrando una magnífica respuesta por parte del público.


Uno de los momentos más destacados de la noche fue el estreno en directo de "Exit Wound", recibido con enorme curiosidad por los seguidores más fieles, antes de enlazar con clásicos como "The Nobodies", "Diary of a Dope Fiend" y "The Dope Show", precedida por un breve guiño a "I Don't Like the Drugs (But the Drugs Like Me)" que fue recibido con entusiasmo.

También hubo espacio para presentar "As Sick as the Secrets Within", confirmando que el material más reciente convive con absoluta naturalidad junto a las canciones que marcaron la carrera del artista.

El tramo final del concierto fue sencillamente incontestable. La ya imprescindible versión de "Sweet Dreams (Are Made of This)", de Eurythmics, volvió a convertirse en uno de los momentos más coreados de la noche antes de enlazar con "(s)AINT", "mOBSCENE" y una explosiva "The Beautiful People", que hizo vibrar por última vez al Main Stage.


Pero todavía quedaba un último regalo para los seguidores más veteranos. Tras abandonar brevemente el escenario, Marilyn Manson regresó para interpretar "Tourniquet" y sorprender con una magnífica versión de "Personal Jesus", de Depeche Mode, recuperada para su repertorio por primera vez desde 2017. Un bis cargado de simbolismo que puso el broche de oro a una actuación que confirmó la recuperación artística del estadounidense y convenció plenamente a los asistentes.

Mientras miles de personas seguían cada movimiento de Marilyn Manson en el Main Stage, parte de nuestro equipo se desplazó hasta la Desert Stage para no perderse la actuación de The Vintage Caravan, encargados de poner el punto final a ese escenario y protagonistas de su única actuación en España durante 2026.


Coincidiendo con la celebración de su vigésimo aniversario, el trío islandés volvió a demostrar por qué se ha convertido en una de las bandas más respetadas del rock psicodélico europeo. Desde el primer tema transformaron el escenario en una auténtica máquina del tiempo hacia los años sesenta y setenta, desplegando una combinación irresistible de hard rock clásico, blues y psicodelia.

Su compenetración sobre el escenario resultó sencillamente impecable. Los riffs cargados de personalidad, las contundentes líneas de bajo y una batería demoledora construyeron un concierto que alternó largos pasajes atmosféricos con explosiones de puro rock de la vieja escuela, manteniendo al público completamente entregado durante toda la actuación.


El concierto sirvió además para defender en directo buena parte de "Portals", un trabajo que evidencia la enorme madurez compositiva alcanzada por la banda tras años de intensas giras internacionales. Las nuevas canciones convivieron con absoluta naturalidad junto al resto del repertorio, demostrando que "The Vintage Caravan" continúa evolucionando sin perder la esencia que la ha convertido en una referencia dentro del género.

A pesar del importante solape con el cabeza de cartel, las primeras filas de la Desert Stage ofrecieron una de las respuestas más apasionadas de todo el fin de semana. El público coreó cada canción, acompañó cada solo y despidió a la banda con una ovación que se prolongó durante varios minutos, confirmando que los islandeses volvieron a dejar huella en Viveiro.

Con las últimas notas de "The Vintage Caravan" resonando en la Desert Stage y el bis de Marilyn Manson poniendo el punto final en el Main Stage, el Resurrection Fest Estrella Galicia 2026 apagaba definitivamente sus escenarios para nosotros.

Atrás quedaban cuatro jornadas intensísimas, decenas de kilómetros recorridos entre escenarios, cientos de canciones, miles de fotografías y la sensación de haber asistido a una de las ediciones más variadas y completas que se recuerdan. Un cartel capaz de reunir a leyendas absolutas como Iron Maiden, Marilyn Manson, Limp Bizkit o Sabaton con bandas consolidadas, artistas emergentes y propuestas destinadas a convertirse en los grandes nombres del futuro.

Especialmente destacable volvió a ser la capacidad del festival para combinar generaciones, estilos y públicos muy diferentes sin perder su identidad. Del hardcore más extremo al rock psicodélico, del metal sinfónico al nu metal, del black metal al metalcore más contemporáneo, Resurrection Fest volvió a demostrar que sigue siendo uno de los festivales más importantes de Europa y una cita imprescindible para cualquier amante de la música en directo.

Desde Fogar dos Festivais queremos felicitar una vez más a la organización, al personal técnico, al equipo de seguridad, a los cientos de trabajadores, voluntarios y profesionales que hacen posible un evento de estas dimensiones y, por supuesto, a los miles de aficionados que convierten Viveiro en un lugar único durante cuatro días cada verano.

Nos marchamos con las tarjetas de memoria llenas, las piernas completamente destrozadas, la voz castigada y la satisfacción de haber vivido otra edición inolvidable. Porque el Resurrection Fest no es solo un festival: es un punto de encuentro, una tradición y una experiencia que, año tras año, vuelve a recordarnos por qué seguimos recorriendo cientos de kilómetros para regresar a Viveiro.

Os dejamos con la galería de fotos de la jornada:




Nos vemos en Resurrection Fest Estrella Galicia 2027. 🤘