BigSound Pontevedra 2026: una jornada con nombre de mujer y ritmo propio

El sábado 18 de julio comenzaba nuevamente condicionado por las altas temperaturas, aunque el calor no impidió que el recinto fuese ganando afluencia y ambiente a medida que avanzaban las horas.



La argentina Yami Safdie fue la encargada de abrir nuestra segunda jornada y se confirmó como una de las grandes revelaciones del cartel. Desde los primeros acordes consiguió conectar con el público gallego gracias a su carisma, su cercanía y una naturalidad que hizo que el concierto avanzase con fluidez.

La cantante ofreció un directo vocal de gran nivel, moviéndose con soltura entre los sonidos urbanos que han marcado buena parte de su trayectoria y las baladas pop de mayor carga emocional. Su capacidad para alternar momentos íntimos con otros de mayor energía ayudó a mantener la atención de los asistentes, que respondieron con entusiasmo y corearon algunos de los temas que la han convertido en una de las artistas argentinas con mayor proyección.

Canciones como “En otra vida”, “Tengo”, “El bolero” y “+ Te vale” fueron recibidas con especial intensidad, dejando patente el crecimiento de su comunidad de seguidores en España. Con una puesta en escena bien resuelta y una notable seguridad sobre las tablas, Yami Safdie manejó los tiempos del concierto con dinamismo y reforzó su conexión con el público durante toda la actuación.



Tras ella llegó el turno del artista barcelonés Big Lois, en una de las primeras franjas de la tarde. Su concierto, celebrado entre las 18:00 y las 18:45 horas, coincidió con uno de los momentos de mayor calor de la jornada, aunque las altas temperaturas que se dejaron sentir a orillas del río Lérez no impidieron que un buen número de asistentes se reuniese frente al escenario para acompañar al artista urbano.

El recibimiento fue especialmente cálido y los seguidores corearon unas canciones recogidas en su mayoría en su álbum “Barrio Tumbao” y respondieron con entusiasmo a una propuesta con un estilo único: El “flamenco flow”, una fusión innovadora de flamenco tradicional con géneros como reggaetón, salsa y trap.

Arropado por sus bases rítmicas y por NAEL, el cantante desplegó su habitual potencia vocal y mostró seguridad sobre el escenario, manteniendo la intensidad durante los cuarenta y cinco minutos de actuación pese al calor sofocante de la tarde pontevedresa. Su presencia en el BigSound volvió a confirmar la proyección de una de las voces emergentes con mayor recorrido dentro de la escena urbana nacional.



La energía de la jornada dio un salto importante con la llegada de Walls, uno de los artistas más esperados de la tarde y responsable de firmar uno de los conciertos más coreados hasta ese momento. El murciano se incorporó al cartel apenas dos semanas antes de la celebración del festival, después de la cancelación de Beret a principios de julio. Sin embargo, el cambio no enfrió las expectativas y el público respondió con entusiasmo, llenando el espacio frente al escenario para disfrutar de un directo que terminó convirtiéndose en uno de los grandes impulsores de la jornada.

Desde su salida al escenario, Walls se mostró como un auténtico torbellino de energía, combinando la fuerza del rock con los sonidos del pop urbano que han definido buena parte de su trayectoria. El concierto estuvo centrado en la presentación de las canciones de El día que me olvides, su último trabajo de estudio, un álbum que el propio artista explicó ante el público gallego como una reflexión sobre la difícil realidad de dejar atrás tu vida y amistades diarias por la búsqueda de tus sueños.

Los nuevos temas encontraron una respuesta inmediata entre los asistentes. Canciones como “Mi viejo dijo a mi vieja”, “Vulnerable” y “Mis disculpas” sonaron con fuerza y confirmaron la buena acogida de esta nueva etapa. Pero también hubo espacio para mirar atrás y conectar con quienes llevan acompañándolo desde sus primeros pasos. “Malavida”, uno de los grandes himnos de su repertorio, provocó uno de los momentos de mayor comunión entre el artista y sus seguidores.

Con un concierto intenso, dinámico y sostenido por una conexión constante con el público, Walls consiguió transformar la última franja de la tarde en una auténtica descarga de energía y preparó el terreno para que el festival continuase elevando el ritmo.



La tarde siguió ganando intensidad con Besmaya, que llevó hasta el Parque de Tafisa su enérgica y desenfadada propuesta de pop alternativo. El dúo navarro volvió a demostrar por qué se ha convertido en uno de los nombres más representativos de la nueva generación del pop nacional, conectando desde los primeros acordes con un público que, pese a las altas temperaturas, respondió a base de saltos, palmas y estribillos coreados.

Su particular estilo, definido por ellos mismos como “pop distendido”, encontró un escenario ideal al aire libre. Con una propuesta cercana, fresca y cargada de melodías pegadizas, los navarros lograron mantener la atención de los asistentes durante todo el concierto, apoyándose en una combinación de carisma, complicidad y una energía que se extendió rápidamente desde las primeras filas hasta el resto del recinto.

El repertorio equilibró algunos de los temas que impulsaron su popularidad, como “Matar la pena” y “Cuerda auxiliar”, con las canciones de La vida de nadie, su último trabajo de estudio. La respuesta del público dejó claro que buena parte de los asistentes conocía al detalle su repertorio y convirtió varios momentos del concierto en un auténtico karaoke colectivo.

Canciones como “Cuando Te Tengo Delante” y “Tu carita” fueron recibidas con especial entusiasmo, con cientos de voces acompañando unos estribillos marcados por la ironía, las emociones cotidianas y una mirada muy generacional. Besmaya firmó así uno de los directos más frescos y participativos de la jornada, reforzando la sensación de que la tarde avanzaba a un ritmo cada vez más alto.



Con el recinto ya mucho más concurrido, Ana Mena protagonizó una de las actuaciones más completas, visuales y coreadas de toda la segunda jornada. Desde los primeros segundos dejó claro que su propuesta está concebida como un espectáculo de gran formato, en el que música, coreografía, vestuario y puesta en escena avanzan con una precisión milimétrica.

La artista malagueña apareció sobre el escenario con un llamativo diseño que bien podría estar inspirado en la estética de los desfiles de Victoria’s Secret, combinando sensualidad, elegancia y una imagen pop de alto impacto. Acompañada por un cuerpo de baile perfectamente sincronizado, desplegó complejas coreografías sin que ello afectase a la estabilidad de su interpretación vocal, demostrando la experiencia adquirida durante los últimos años en grandes escenarios y ante audiencias multitudinarias.



El concierto mantuvo el característico equilibrio que Ana Mena ha construido entre el pop de inspiración italiana, la melancolía convertida en ritmo bailable y los sonidos urbanos contemporáneos. Todo estuvo diseñado para mantener la atención del público sin apenas pausas, encadenando canciones y coreografías en un espectáculo dinámico que no concedió demasiados momentos de descanso.

El repertorio recorrió algunas de las canciones más reconocibles de su trayectoria. “Carita triste”, “Solo”, “Un beso de improviso”, “Lárgate” y “A un paso de la luna” fueron dando forma a una primera parte en la que el público respondió desde el primer momento. También sonaron “Pa ti toa <3”, “Cute guapo” junto a “Milkshake”, “Quiero decirte”, “Un clásico”, “Música ligera” y “Madrid City”, alternando ritmos latinos, melodías pop y canciones concebidas para ser coreadas en grandes recintos.

Uno de los momentos especiales llegó con “Se iluminaba”, la versión del tema de Fred De Palma, antes de encarar el tramo final del concierto. El broche lo puso “Las 12”, convertida ya en uno de los grandes himnos de su repertorio. El Parque de Tafisa se transformó entonces en una enorme pista de baile al aire libre, con miles de voces acompañando cada estrofa y cerrando una actuación que confirmó a Ana Mena como una de las grandes protagonistas del sábado.


Después del potente despliegue escénico de la malagueña, Natalia Lacunza llevó al Parque de Tafisa una propuesta completamente diferente, construida desde la intimidad, la sobriedad y una atmósfera mucho más envolvente. La cantante navarra, vestida de azul eléctrico y con sofá del mismo color sobre el escenario, apostó por un espectáculo de estética minimalista, sustentado en las sonoridades electrónicas, las melodías melancólicas y una interpretación más contenida, alejada de la inmediatez y el carácter festivo que habían marcado buena parte de la jornada.

Ese cambio de rumbo generó un contraste evidente con el ambiente que se respiraba en el recinto. El BigSound reunía a un público mayoritariamente atraído por los sonidos urbanos, los ritmos bailables y las propuestas de mayor intensidad, por lo que el carácter más pausado e introspectivo del concierto no terminó de conectar con todos los asistentes. Natalia intentó en varias ocasiones acercarse al público y fomentar su participación, buscando una complicidad que, salvo entre sus seguidores más fieles, no siempre encontró la respuesta deseada.

La actuación sirvió además para presentar en Galicia las canciones de "N2STAL5IA", su último trabajo. Buena parte del repertorio se apoyó en esta nueva etapa, con temas como “SABES QUÉ???”, “CANCIONES SOBRE NADA”, “Te enamoraste”, “Mal de 2” y “Lo de antes”, piezas que reforzaron el carácter electrónico, melancólico e introspectivo de una propuesta sonora muy cuidada. Sin embargo, su ritmo más contenido contrastó en algunos momentos con la energía festiva que predominaba en la explanada.


La navarra también recuperó canciones de etapas anteriores, entre ellas “Tiene que ser para mí” y “Mi sitio”, que lograron reactivar los coros y aumentar la conexión con el público. Fueron precisamente esos temas más conocidos los que encontraron una respuesta más amplia, demostrando que su repertorio previo continúa conservando una notable capacidad para funcionar en escenarios de gran formato.

Natalia Lacunza ofreció así un concierto coherente con su universo creativo y defendido con sensibilidad, aunque condicionado por el contraste entre la atmósfera introspectiva que planteaba sobre el escenario y el espíritu más inmediato, bailable y multitudinario que dominaba la segunda jornada del BigSound.



La organización introdujo una modificación en la programación del sábado e intercambió las posiciones previstas para María Becerra y Nathy Peluso. El cambio permitió que la artista argentina actuase en uno de los momentos de mayor afluencia de la noche, antes de poner rumbo a Estados Unidos para interpretar el himno de su país en la final del Mundial.

La decisión fue recibida de buen grado por el público, que pudo disfrutar del directo de una de las grandes figuras del cartel cuando el ambiente en el Parque de Tafisa alcanzaba ya uno de sus puntos más intensos. Ante miles de personas que abarrotaban el recinto, María Becerra desplegó un concierto dinámico y cargado de energía, repasando algunos de los temas más populares de su trayectoria y varias de las colaboraciones internacionales que han contribuido a convertirla en una de las voces argentinas con mayor proyección.



El repertorio avanzó entre canciones propias, colaboraciones y versiones, manteniendo al público en constante movimiento. “Ramen para dos”, “Ojalá”, “Hasta que me enamoro”, “Agora”, “Perdidamente”, “Slow It Down”, “Tatú”, “Recuerdo que nunca existió”, “7 vidas”, “Jojo”, “Pierdo la cabeza”, “Frutilla del pastel”, “Hace calor” y “Corazón vacío” formaron parte de un recorrido muy completo por su discografía. También hubo espacio para canciones compartidas con otros artistas, como “Discoteka”, “En tu cuerpo”, “Mi amor”, “Amigos”, “Entre nosotros”, “Así es la vida”, “Lonely” y “Cuando te vi” entre otras.

Sin embargo, la selección de canciones también dejó algunas ausencias llamativas. Parte del público echó de menos varios de los grandes éxitos que han acompañado el ascenso de María Becerra y que, por su popularidad, parecían candidatos naturales a formar parte de un concierto de festival. Aun así, la energía del directo, la sucesión de colaboraciones y la conexión constante con los asistentes hicieron que el ritmo apenas decayese.


Uno de los momentos más destacados del concierto llegó cuando María Becerra interrumpió la actuación al advertir que una persona del público se encontraba indispuesta. La cantante detuvo la música de inmediato, reclamó la intervención del personal sanitario y pidió agua para la persona afectada. Su rápida reacción y la atención mostrada ante la situación fueron reconocidas con una sonora ovación por parte de los asistentes.

Tras superar el incidente, el concierto recuperó rápidamente su pulso. “Que ganas de comerte” volvió a elevar la intensidad antes de encarar el tramo final, que culminó con “Automático”. El público acompañó la canción de principio a fin, poniendo el broche a una actuación arrolladora que confirmó el enorme poder de convocatoria de María Becerra y su capacidad para convertir un concierto multitudinario en una celebración compartida.

Tras la intensidad del concierto de la argentina, Luc Loren tomó el relevo con una sesión pensada para mantener el ambiente festivo y acompañar al público durante la recta final de la noche. El DJ y productor apareció sobre el escenario derrochando carisma y con un llamativo guiño deportivo, luciendo la camiseta de la selección española de fútbol ante los miles de asistentes que todavía llenaban el recinto.

Nosotras aprovechamos ese momento para alejarnos ligeramente del escenario y sentarnos durante unos minutos, una pequeña pausa que nos permitió recuperar fuerzas después de tantas horas de conciertos y de una jornada marcada por las altas temperaturas. Desde una posición más tranquila pudimos seguir una sesión que mantuvo la energía del festival sin necesidad de permanecer inmersas en la primera línea del público.

Luc Loren demostró saber interpretar a la perfección el ambiente del BigSound, alternando éxitos actuales con canciones que forman parte de la memoria colectiva de varias generaciones. El Parque de Tafisa se convirtió de nuevo en una gran pista de baile, con miles de personas cantando y bailando al ritmo de “Superestrella”, de Aitana; “Antes muerta que sencilla”, de María Isabel; el éxito mundial “Baby”, de Justin Bieber; y el eterno “Dancing Queen”, de ABBA.

Su dinamismo, la selección musical y la interacción constante con los asistentes (con pelotas gigantes sobre el público incluidas), consiguieron que el cansancio acumulado durante las largas horas de festival quedase momentáneamente en segundo plano. Luc Loren mantuvo la fiesta en marcha y preparó el terreno para la última gran actuación de la noche.



La segunda jornada del BigSound Pontevedra 2026 llegó a su fin con Nathy Peluso y su rompedor Club Grasa DJ Set, una propuesta híbrida que transformó la explanada del Parque de Tafisa en una gran pista de baile al aire libre. La artista argentina se alejó del formato tradicional de concierto para ofrecer un espectáculo en el que se mezclaron las sesiones desde la cabina, la interpretación en directo, la coreografía y una puesta en escena de marcada personalidad.

El cierre comenzó de una forma inesperada. Antes de la aparición de Nathy Peluso, Lady Shaka se hizo cargo de los platos durante aproximadamente quince minutos. La presencia de la DJ generó cierta sorpresa entre una parte del público, que esperaba la salida inmediata de la cantante y todavía trataba de comprender el funcionamiento de un espectáculo planteado de manera diferente a los conciertos habituales del festival.

Una vez iniciada la propuesta, Nathy Peluso apareció acompañada por un potente cuerpo de baile y comenzó a alternar su papel al frente de la mesa de mezclas con momentos de interpretación vocal y coreográfica. El espectáculo avanzó entre bases electrónicas, hip-hop, trap y ritmos latinos, canalizando la energía y la estética de la etapa creativa abierta con "GRASA".



La escenografía reforzó ese universo con una imagen industrial, presidida por una gran mesa de mezclas desde la que se articulaba buena parte del espectáculo. A su alrededor, los bailarines desplegaron coreografías intensas y muy físicas, combinando movimientos urbanos con una interpretación más conceptual. El resultado fue una propuesta visualmente poderosa, concebida para mantener al público en movimiento durante toda la sesión.

No faltaron algunos de los temas más reconocibles de la argentina, entre ellos “Ateo”(su popular colaboración con C. Tangana), “Mafiosa”, “SANA SANA” o “BZRP Music Sessions #36”. Precisamente durante la interpretación de esta última se produjo uno de los momentos más comentados de la noche. Tras un desajuste en la entrada de la canción, Nathy Peluso detuvo la actuación y, lejos de intentar ocultar el error, pidió disculpas, ordenó reiniciar la base y retomó el tema con una energía todavía mayor, convirtiendo un pequeño contratiempo en una nueva muestra de cercanía y espontaneidad.

Quienes entendieron desde el principio que el Club Grasa DJ Set no pretendía ser un concierto convencional encontraron en Nathy Peluso el punto culminante de la noche: una explosión de música, baile, electrónica y performance capaz de convertir la explanada de Tafisa en una gran discoteca al aire libre. En cambio, quienes aguardaban una actuación más tradicional, con una estructura semejante a la de sus conciertos habituales, probablemente abandonaron el recinto todavía intentando asimilar un formato que rompía por completo con sus expectativas.

Y quizá ahí residió precisamente la esencia de la propuesta. Nathy Peluso no quiso reproducir un directo al uso, sino trasladar el universo de GRASA a un espectáculo híbrido en el que alternó los papeles de DJ, cantante y performer. Para quienes aceptaron las reglas de ese juego, el resultado fue uno de los grandes momentos de la jornada; para quienes esperaban otra cosa, la sensación pudo ser la de haber asistido a un espectáculo tan singular como difícil de encajar.

Lo que sí quedó claro es que el Club Grasa DJ Set no dejó indiferente a nadie. Con una propuesta arriesgada, diferente y alejada de los códigos habituales de un festival de estas características, Nathy Peluso puso el punto final a una segunda jornada marcada por el liderazgo femenino, la diversidad de estilos y una energía que se mantuvo viva hasta el último minuto.

Con el recinto apagando poco a poco sus luces, el BigSound Pontevedra 2026 puso el broche a una segunda jornada que volvió a demostrar el excelente momento que atraviesa el festival. Una programación variada, una respuesta masiva del público y un cartel encabezado por algunas de las artistas más influyentes del panorama actual convirtieron el sábado en una auténtica celebración de la música en directo. Entre grandes espectáculos, momentos inesperados y propuestas para todos los gustos, Tafisa volvió a consolidarse como uno de los grandes escenarios musicales del verano gallego.

Os dejamos la galería de fotos de la jornada:


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