Álvaro Lamas, fallecido en la madrugada de este jueves en Ferrol, fue una de esas figuras esenciales que no siempre ocuparon el foco mediático, pero sin las que resulta imposible entender la evolución de la música popular en España desde los márgenes. Músico inquieto, instrumentista singular y referente absoluto de la steel guitar, Lamas está considerado uno de los grandes precursores de este instrumento en el panorama estatal.
Nacido y formado en Ferrol, su vínculo con la música fue temprano y profundo. En una escena local especialmente fértil desde finales de los setenta y durante los ochenta, Álvaro Lamas destacó pronto por su curiosidad sonora y por una manera muy personal de integrar influencias del country, el rock and roll clásico y el pop en un contexto poco habitual para la steel guitar. En un país donde este instrumento apenas tenía presencia fuera de círculos muy concretos, él supo dotarlo de una identidad propia y adaptarlo a lenguajes contemporáneos.

Su nombre quedó ligado de forma especial a Los Limones, banda clave del pop español de los años ochenta y noventa. Como miembro del grupo, Lamas aportó un color sonoro inconfundible, convirtiendo la pedal steel guitar en un elemento expresivo y reconocible dentro de un repertorio eminentemente pop. Su forma de tocar, siempre al servicio de la canción, ayudó a definir una etapa muy concreta del grupo y dejó una huella que aún hoy se reconoce entre músicos y aficionados.
Más allá de Los Limones, Álvaro Lamas desarrolló una extensa trayectoria como colaborador en múltiples proyectos, tanto dentro como fuera de Galicia. Su versatilidad le permitió moverse con naturalidad entre estilos y generaciones, y su prestigio como instrumentista lo llevó a participar en grabaciones y directos con numerosos artistas. Fue, además, un divulgador natural de la steel guitar, instrumento al que dedicó gran parte de su vida, contribuyendo decisivamente a su normalización y reconocimiento en la música española.
Quienes compartieron escenario o estudio con él destacan no solo su talento, sino también su generosidad, su carácter cercano y su compromiso con la música como espacio de aprendizaje constante. Nunca dejó de explorar ni de tocar, manteniendo una relación honesta y casi artesanal con su instrumento y con el oficio de músico.
La muerte de Álvaro Lamas supone una pérdida importante para la música gallega y estatal, pero su legado permanece en grabaciones, conciertos y en la influencia que ejerció sobre generaciones posteriores. Su steel guitar, tan poco común como necesaria, seguirá resonando como parte imprescindible de una historia construida desde la pasión, la curiosidad y la libertad creativa.