Sobrezero hace estallar la Mardi Gras en el cierre de su primera gira de salas

La sala Mardi Gras lleva presenciando el nacimiento y la consagración de generaciones de indie español desde que abrió sus puertas hace casi 27 años, y, la noche del 17 de abril, fue el turno de Sobrezero. Los madrileños llegaron a A Coruña en un fin de semana marcado en rojo en su calendario, pues junto con el concierto del día siguiente en Zamora, concluían su primera gira de salas, y estaba más que claro que su misión era terminar por todo lo alto; objetivo que cumplieron con creces. Al rededor de las 23:00, con una sala ya casi con su aforo completo, que se había ido llenando poco a poco, se escuchó por los altavoces una voz que decía que el mundo se iba a acabar, y que por eso habían preparado una verbena, y acto seguido empezaron a sonar algunos de los temas más icónicos de las fiestas de pueblo, como " La Bilirrubina ", " Cuando zarpa el amor ", " chica yeyé "... , haciendo referencia al título de su recién estrenado primer álbum, que presentan en ...

DenisDenis convierte Supersonic en el preludio de algo mucho mayor

Hay conciertos que funcionan como confirmación. Otros, como aviso. Lo de DenisDenis el pasado 18 de abril en la Sala Supersonic de Vigo fue claramente lo segundo: la sensación de estar viendo a una banda justo antes de hacerse demasiado grande para ese tipo de salas.


Con el aforo prácticamente completo, el proyecto liderado por Denis Vélez —nacido en la intimidad de una habitación durante el confinamiento— se presentó en formato ya plenamente consolidado de banda, dentro de su "No voy a parar Tour", dejando claro que lo suyo hace tiempo que dejó de ser promesa.

Desde el arranque con "Nadie conserva", ya se percibe una de las claves del grupo: letras con carga simbólica y una clara vocación de evolución constante, tanto sonora como emocional.

"Nuestra historia" reforzó ese tono, funcionando casi como una herida abierta hecha canción: un relato sobre lo que pudo ser y no fue, una posibilidad no transitada que conecta directamente con esa forma de escribir tan suya, entre lo poético y lo existencial.



"Con Baile de almas", uno de los puntos centrales del concierto, llegó también uno de los temas más representativos de su nueva etapa. No es casual: fue el primer adelanto de su LP y una auténtica declaración de intenciones, donde conviven melancolía y esperanza en una explosión de pop-rock que define muy bien el sonido actual de la banda.

Pero si algo terminó de marcar la diferencia fue la formación actual, perfectamente engrasada. Raymon a la guitarra, desatado y preciso; Miguel Ángel sosteniendo el conjunto desde el bajo; y Juanma Murdock a la batería, aportando una pegada poco habitual, casi más cercana al metal que al indie. Y en el centro, Denis: frenético, como un animal enjaulado, recorriendo el escenario sin descanso.



El bloque central, con "Tártaro", "Las humedades" o "Gran cielo", terminó de confirmar que el directo es su verdadero terreno natural: las canciones se expanden, ganan músculo y se vuelven más físicas.

Uno de los momentos más especiales de la noche llegó cuando Denis se dirigió al público para hablar de sus raíces gallegas. Fue un instante sincero, sin artificios, que terminó de conectar lo emocional con lo territorial. No era una fecha más.

Con "Mi eternidad", esa conexión se trasladó a lo colectivo. La canción, construida sobre la idea de refugio emocional y permanencia, funciona casi como un vínculo directo entre banda y público, algo que en Supersonic se hizo palpable.



El concierto siguió creciendo hasta "No voy a parar", tema que no solo da nombre a la gira, sino que resume perfectamente el momento vital del grupo: impulso, insistencia y una ambición que ya no se esconde.

En el tramo final, La risa perfecta mantuvo el nivel antes de uno de los momentos más significativos: "Aranda". Más que una canción inédita, se presentó como un homenaje a ese punto de inflexión que supuso tocar en la Plaza del Trigo, el escaparate que les permitió darse a conocer a gran escala. Y se notó: el público la recibió como algo importante incluso sin conocerla.

El medley posterior aportó un respiro lúdico, con guiños a "We Will Rock You" de Queen y "Black" de Pearl Jam, antes de encarar la recta final.



El cierre con "Bien por ti" de Viva Suecia fue celebración total. Y ahí llegó una de las imágenes de la noche: Raymon bajando al público para tocar la guitarra entre la gente, rompiendo cualquier distancia posible.

Más allá del repertorio, hubo detalles que marcaron la diferencia. El sonido fue impecable, limpio y potente, algo fundamental para que un directo tan dinámico funcione. El público respondió con entrega absoluta. Y, tras el concierto, la banda prolongó esa conexión en el puesto de merchand, firmando, hablando y haciéndose fotos con todo el que se acercó. Cercanía real, de la que construye carrera.



Lo de Vigo no fue solo un concierto más dentro de la gira. Fue una señal clara.

DenisDenis ya ha dejado atrás la fase de promesa para instalarse en ese terreno más exigente en el que las expectativas crecen al mismo ritmo que el público. Y, por lo visto en Supersonic, no solo están preparados para sostenerlas, sino para superarlas.

Porque cuando una banda consigue que una sala entera sienta que está formando parte de algo que está empezando a despegar, lo difícil ya no es llegar.

Es parar.