Ou Yeah! consolida su identidad con una jornada de contrastes en Ourense

La segunda edición del Ou Yeah! Festival confirmó este sábado en Expourense (un lugar espectacular para este tipo de eventos) la personalidad de una propuesta que sigue creciendo sin renunciar a su propia identidad. Lejos de la masificación de otros eventos, la cita ourensana volvió a apostar por una combinación de música, gastronomía y territorio que encontró en su primera jornada un equilibrio preciso entre tradición, veteranía y presente. Un recorrido musical que viajó desde los sonidos clásicos de Kitty, Daisy & Lewis hasta la autoridad escénica de Loquillo, dejando el terreno preparado para un cierre que terminó de definir el carácter generacional del festival con The Rapants.



Los encargados de inaugurar el escenario fueron Kitty, Daisy & Lewis, una de esas bandas difíciles de encajar en una sola etiqueta y capaces de trasladar al público a otra época sin necesidad de artificios. Los hermanos Durham desplegaron desde el primer momento su inconfundible universo sonoro, donde el rockabilly, el rhythm & blues, el swing y el country conviven con una naturalidad casi artesanal.

Con “Paan Boogie Man” e “It Ain’t Your Business” comenzó una actuación marcada por la versatilidad instrumental del trío y por una forma de entender la música en directo que huye de la nostalgia fácil. A lo largo del concierto fueron alternando composiciones propias como “Bitchin’ in the Kitchen”, “Baby Bye Bye”, “(Baby) Hold Me Tight” o “Buggin’ Blues”, construyendo un directo orgánico, de sonido crudo y ejecución precisa.



Uno de los momentos más destacados llegó con “Ooo Wee”, revisión del clásico de Louis Jordan, figura clave en la evolución de la música popular del siglo XX, que encajó a la perfección en la estética retro del grupo sin perder frescura. La recta final mantuvo la intensidad con “Turkish Delight”, “No Action” y “Developer’s Disease”, antes de cerrar con una interpretación enérgica de “Going Up the Country”, el tema popularizado por Canned Heat, que dejó el ambiente listo para el siguiente tramo de la noche.

Con el recinto ya más poblado y una expectación creciente, Loquillo tomó el relevo para ejercer de gran nombre del cartel. El artista barcelonés apareció respaldado por una banda sólida y con un repertorio que funciona como un cancionero generacional dentro del rock español.



Desde los primeros compases, temas como “El rompeolas”, “Memoria de jóvenes airados” o “Rock suave” marcaron el pulso de una actuación en la que la experiencia y la solvencia escénica sostuvieron cada tramo del concierto. El público respondió con una familiaridad evidente, como si cada canción formase parte de un imaginario compartido desde hace décadas.

Uno de los momentos más cercanos de la noche llegó durante “Carne para Linda”, cuando Loquillo descendió al foso para acercarse a las primeras filas mientras continuaba la interpretación, reforzando la conexión directa con el público en uno de los instantes más celebrados del concierto.



El tramo final concentró buena parte del peso emocional de la actuación. A partir de “La mataré”, Loquillo encadenó una sucesión de himnos que convirtió Expourense en un gran coro colectivo: “Besos robados”, “El ritmo del garaje”, “Feo, fuerte y formal” y “Rock and Roll Star” fueron dibujando una recta final sin respiro antes del cierre definitivo con “Cadillac Solitario”, recibida como uno de los grandes himnos del rock en castellano y broche perfecto para una actuación marcada por el oficio y la trayectoria.

El cierre de la jornada llegó con The Rapants, encargados de dar el último giro generacional al festival y confirmar el pulso contemporáneo de la propuesta. Los de Muros aparecieron con la energía habitual de una banda que ha convertido el directo en su principal carta de presentación, en plena gira de presentación de su último disco Rapants Club, un trabajo que ha reforzado su crecimiento y consolidación dentro de la nueva escena gallega.



La noche arrancó con “Sin medo”, antes de abrir paso a “Tranquila” y “La noche”, consolidando la apertura del concierto con un arranque directo y enérgico.

El directo continuó con momentos como “Jrasias por confiar”, “Fai tempo” o “La Mítica”, consolidando una actuación que fue creciendo en intensidad y complicidad con el público. La presencia de varios temas de su último trabajo en el directo aportó además un punto de frescura y espontaneidad al concierto, reforzando la sensación de estar ante una banda en pleno proceso de expansión.

Uno de los puntos álgidos llegó con “A vida”, una de las piezas más celebradas del tramo final, en una actuación que combinó energía, identidad y una conexión constante con el público.



El desenlace, con “La favorita” y “Rue Franklin”, confirmó a The Rapants como uno de los nombres llamados a sostener el relevo generacional del directo en Galicia, cerrando una jornada que había viajado desde el rock clásico hasta la electrónica y el pop contemporáneo sin perder coherencia en ningún momento.

El Ou Yeah! Festival no terminó aquí , continuará su recorrido por la provincia ourensana y tendrá su próxima parada el próximo 31 de julio en O Carballiño, con la actuación de Burning en un concierto de acceso gratuito, y culminará su edición el 4 de octubre en el Pazo de Deportes Paco Paz de Ourense, donde Luz Casal será la encargada de poner el broche final a esta segunda entrega del festival.